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Apuesta histórica y contemporánea en el casco urbano de Ponce

Por: Por Eileen Rivera Esquilín

Para este trío de arquitectos -como para cualquier experto en diseño- era el proyecto soñado. De esos que te permiten estar desde cero, desde que se pone la primera piedra hasta que se hace el corte de cinta. Ahora, casi dos años después de culminar la remodelación de la Fundación-Biblioteca Rafael Hernández Colón en Ponce, Magda Bardina, Roberto Pío García y Ligia Saldaña, de la firma de arquitectos Atelier 66, C.S.P., siguen hablando con emoción de esta gran encomienda. 

Todo comenzó cuando el exgobernador, Rafael Hernández Colón, se acercó a Bardina para dejarle saber que quería mudar las facilidades de su proyecto y con ello, revitalizar el centro histórico de Ponce. “Para eso, no solo se adquiere este edificio sino también el aledaño, que había sido histórico en su momento y del cual quedaba una huella de lo que había sido su fachada. Lo interesante de esto era que íbamos a trabajar dos propiedades; una que iba a tener un carácter más contemporáneo, que iba a convivir con una histórica, para así demostrar que en Ponce también se puede trabajar arquitectura moderna”, dice la arquitecta. 

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Así pues, el gran reto de la firma era demostrar cómo se trabajan las edificaciones históricas en una ciudad, algo que de hecho, ya habían trabajado anteriormente. 

“El reto era mayormente evaluar que todas las partes establecidas en el programa de diseño que estaban en las facilidades anteriores, pudiesen caber dentro de esta edificación de una manera eficaz. En su momento, le dijimos al licenciado (Hernández Colón) que todas las facilidades cabían, pero sacrificando mucho de la edificación histórica. Así que entendíamos era importante contar una estructura de apoyo -la aledaña- para albergar otras partes para completar ese programa”, dice Pío. 

Pero primero, explica Saldaña, era crucial entender la historia del edificio para mantener algo de esa programación original de la Corte Insular que allí existió. De hecho, fueron varios los usos que tuvo la estructura. Primero fue un hospital, luego Corte, sede de universidades, como arrendamiento residencial y comercial, entre otros.

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La Fundación-Biblioteca -que opera desde 1992 y desde septiembre 2015 ubica en la Calle Mayor, esquina Castillo, en Ponce- tiene en sus facilidades 4 millones de documentos en sus Archivos Históricos, Anfiteatro, Sala de la Historia Constitucional, Biblioteca Infantil y Museo. 

El edificio nuevo es el corazón del edificio histórico. Es decir, en la nueva estructura se encuentra no solo el archivo, sino también el generador, elevador, oficinas, baños, todo lo que implica servicio para mutilar lo menos posible la parte histórica.

Los arquitectos explican que se utilizaron gran parte de los materiales existentes, como maderas, vigas de soporte, pintura sin químicos (de cal) y hasta la puerta de entrada. En adición, hay aluminio, arena de río para mezclar con la cal, hormigón y vidrio. “De las cosas más importantes que hay que mantener de un edificio histórico es ser honesto con el mismo. El edificio habla, uno llega a él y uno le pregunta, ‘qué te puedo hacer, dónde te toco, ¿qué no te afecto?’… Cuando uno recorre este edificio va a ver que los vanos que eran originales, los huecos donde hubo puertas originales, se trabajaron con puertas de madera utilizando la tipología de la edificación y cuando hubo que hacer un vano nuevo para conectar con la  edificación de hoy, se trabajó con ‘alucobond’ y eso te va dando una narrativa de cómo se transformó el edificio. El edificio fue cambiando y eso no quita que junto a una pared de ladrillo no se pudiera colocar una puerta de cristal. Este tipo de proyecto es el sueño de todo diseñador. O sea, es trabajarlo desde el cero, desde reforzar el subsuelo para dar soporte a la zapata, hasta que se abrieron las puertas al público”. destaca Bardina.

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El proceso, que se dividió en varias etapas, tuvo cerca de 18 meses de construcción, pero cerca de siete años en su totalidad, desde que se adquirió la estructura.“Aquí hay todavía vigas originales de madera, refuerzos de acero, pero mucho de lo original, trabajado de la mano con el Instituto de Cultura Puertorriqueña. Cosas que descubrimos en el camino, como unos estarcidos en el techo que se respetaron y están sobre el plafón, eso es parte de la historia”, destaca Saldaña.  

Ahora, revisitando el espacio -que ha sido reconocido ya por CEMEX y la AIA- los arquitectos aseguran que aunque “lo crítico nunca se va”, las metas se lograron y están satisfechos por eso. “Ejercemos como profesores en la Escuela de Arquitectura de Ponce y este proyecto es el mejor laboratorio para nuestros estudiantes, sobre todo por la sustentabilidad”, añade Pío. La Fundación-Biblioteca RHC puede visitarse de lunes a viernes de 8:30 am-4:30 pm y los sábados de 9:00am- 1:00pm. la entrada es libre de costo.

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Datos históricos: 

El edificio histórico, sede de la Fundación-Biblioteca está localizado en la zona histórica de Ponce por lo que forma parte del conjunto de estructuras antiguas del patrimonio histórico edificado ponceño.

Fue su primer propietario don Juan de Dios Conde, de origen venezolano y domiciliado en Ponce para la primera mitad del siglo XIX.

Para el 1872, se levantó una nueva estructura en mampostería de dos plantas donde se instaló tres años más tarde el Hospital Militar Español de Ponce.

Luego de que el comerciante mallorquín Gaspar Bonnín y Miró comprara el inmueble en su totalidad en 1896, la antigua estructura fue demolida para dar paso a la construcción de la sede de la Audiencia de lo Criminal del Distrito de Ponce.

En 1898 la estructura fue invadida por tropas del Ejército de los Estados Unidos a Puerto Rico

La estructura, diseñada en principio por el arquitecto isabelino Manuel Víctor Domenech, sobresale por su elegante estilo neoclásico superior. Tiene una proporción refinada de rica ornamentación arquitectónica en el que se destaca un conjunto de pilastras de hormigón de sección rectangular compuesta por sillares, cornisa con dentículos y friso con decoración de motivos florales en alto relieve, balcones con balaustres en hormigón que combinan con vanos en forma de arco de medio punto y montante con vitral en forma de sol trunco.