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Arte para la oficina

Por: Sylvia Villafañe| info@petrusgallery.com

Inspiran y estimulan, relajan y sorprenden. Los beneficios de contar con piezas de arte en la decoración de oficinas sobran. Ambientan y demuestran, alegran y conectan. Si me preguntas, orgullosamente puedo seguir enumerando.

Hace un tiempo, colecciones de arte privadas nutrían los pasillos, las oficinas, las salas de conferencias o los recibidores de bancos, corporaciones o bufetes de abogados. Allí el arte –local e internacional- cuenta varias historias, entre ellas, el compromiso de esas firmas con el trabajo de los artistas. Prestigiosas colecciones de arte como las que poseen Banco Popular de Puerto Rico, Goya, Empresas Fonalledas, el bufete McConnell Valdés y la Cooperativa de Seguros de Vida (COSVI), entre otras, ejemplifican el apoyo que el sector empresarial puede brindarle a nuestro mundo cultural.

Hoy día el alcance de esta práctica ha llegado más lejos puesto que convivir en tu trabajo con piezas de arte ha tomado mayor relevancia y ha logrado mejor acceso. Sensibilidad y presupuesto son los factores primordiales para viabilizar esta meta que ya no está restringida a grandes oficinas o compañías. Tu oficina, tu consultorio o tu taller bien pueden albergar piezas de arte con manifestaciones diversas -desde pinturas clásicas hasta graffitis y esculturas- cuyas imágenes cuenten relatos impactantes y emotivos.

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¿Por qué es importante tener arte en tu área de trabajo?

Porque alegra tus sentidos, porque el personal en un ambiente que les agrada visualmente trabaja cómodo, porque los temas o los estilos de esas piezas de arte hablan no solo de la personalidad y el credo de tu empresa sino además de tu apoyo al entorno cultural de la Isla. 

Pero alcanzar a comunicar el mensaje preciso no se logra a la ligera. Para un conocedor puede ser una tarea muy sencilla y para un principiante puede ser complicado pasar de la etapa decorativa a lograr un lenguaje profesional con el arte seleccionado. Por ejemplo, puedes optar por piezas en papel que pueden impartir un toque más casual al espacio o inclinarte por las trabajadas en óleo y acrílico que imparten más formalidad. 

Las preferencias estéticas del comprador, su poder adquisitivo y el espacio del que dispone en su oficina son los tres factores de los cuales parte tu búsqueda de las piezas de arte idóneas. 

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En los espacios donde hay arte, tarde o temprano las obras se convierten en tema de conversación; especialmente aquellos en los que hay que esperar como pueden ser consultorios médicos u oficinas de servicios. Allí el arte surte su efecto; relaja, distrae, anima. ¡Aquí estoy enumerando bondades del arte de nuevo!