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Azul es el nuevo verde

Por: Ricardo Segura| EFE/REPORTAJES

Más del 60 por ciento de la población mundial vive a menos de 100 kilómetros de la costa y se calcula que esta proporción aumentará, representando unos 6.000 millones de personas para 2030. A esta situación preocupante se suma otra: la elevación del nivel del mar, según la Fundación Jacques Rougerie (FJR).

Hacer frente a estos retos ambientales y demográficos requiere una innovación arquitectónica y técnica que construya un entorno vivo que valore la riqueza del planeta, que cree una nueva relación entre el hombre y su entorno natural, y que plantee nuevos diseños relacionados con el mar y el espacio, siguiendo los preceptos del desarrollo sostenible.

La FJR lleva el nombre de un eminente arquitecto francés (www.rougerie.com) que ha diseñado hábitats, edificaciones y estructuras marinas y submarinas inspirándose en la naturaleza. Cada año, la FJR (www.fondation-jacques-rougerie.com) efectúa, junto con el Instituto de Francia (www.institut-de-france.fr), un concurso internacional para elegir a los proyectos arquitectónicos más innovadores desarrollados por jóvenes arquitectos, diseñadores, ingenieros y urbanistas. Los proyectos de ‘innovación y arquitectura para el mar’ premiados en 2017 y anunciados en 2018 permiten echar un vistazo a los espacios dónde viviremos, trabajaremos, produciremos e investigaremos en el futuro.  

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Cosas que resisten los embates marinos

El proyecto merecedor del Gran Premio [en portada] y denominado ‘Currents for Currents’ (Corrientes para corrientes) ha sido presentado desde Filipinas como una opción para las zonas más vulnerables a dos de las amenazas más graves del planeta, el aumento de la población y el calentamiento global. Este trabajo, con "el azul es el nuevo verde" como filosofía de diseño, es una solución de vivienda, según los arquitectos Deo Alrashid T. Alam, Robert Andrew P. Galano y Pierre Michael Monjardin.

Las estructuras son poliédricas, de cuatro plantas, con aspecto de barcos veleros y están interconectadas por encima y debajo del agua, formando extensas hileras circulares de viviendas como las perlas de un collar. “Las casas son alimentadas, tanto por energía eléctrica obtenida de las mareas como por luz solar. Esto permite que toda la comunidad sea completamente independiente de la red eléctrica y autosuficiente”, explican Alam, Galano y Monjardin. Aunque estas casas han sido diseñadas originalmente para el contexto filipino, su concepción modular y el uso de un material disponible universalmente para su marco estructural principal, el plástico moldeado, permite construirlas en casi cualquier sitio costero alrededor del mundo, según aseguran.

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Usina eléctrica y batería gigante flotantes

El proyecto Ephemere Highrise, del arquitecto Dimo Ivanov, de Bulgaria, ha sido el ganador del premio ‘Focus’ que propone la idea de una central eléctrica flotante asociada a una estación de recarga para grandes baterías de metal líquido alojadas en contenedores. 

Arrecife artificial habitable y ecológico 

El proyecto Biolum Reef, de los arquitectos Olivier Bocquet y François Desruelles, y los investigadores oceanográficos Lisa Tanet, Laurence Casalot y Christian Tamburini, busca promover el desarrollo de la biodiversidad marina mediante un arrecife impreso a partir de residuos plásticos, con varias funciones y bioluminiscente. Este proyecto propone crear dentro del arrecife tres hábitats semisumergidos donde se desarrollarán actividades científicas y artísticas relacionadas con el océano y abiertas al público.