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Dialogando verde: ¡Alquílame una pared!

Dr. Fernando Abruña (Foto Archivo GFR Media)

Desde hace algún tiempo se discute la viabilidad económica de alquilar en lugar de adquirir.  Existen ciertas actividades y productos que pueden presentar economías cuando no se poseen. El costo de un automóvil, por ejemplo, no se limita estrictamente a su precio de venta. En lugar de considerar el automóvil como producto debemos cuestionarnos nuestra necesidad de movilidad. El costo real de poseer un automóvil debe incluir el costo del vehículo, impuestos, licencias, los costos de financiación y de seguros y los de mantenimiento, reparación y reemplazo de llantas, entre otros. Habrá, además, que considerar la depreciación del automóvil según el tiempo que permanece con nosotros como propiedad. Tomemos como ejemplo un sedán compacto con un costo de adquisición de $18 mil. Si se utiliza un promedio de 15 mil millas/año su costo de operación será de aproximadamente $6,729/año…para un SUV será cerca de $10,624 (cifras según la Automobile Association of America). Para nuestro ejemplo, estamos hablando de un costo total aproximado de $51,645 al finalizar la garantía de cinco años que comúnmente honran los fabricantes de vehículos. A esto debemos añadir los costos ocultos de contaminación por emisiones de monóxido de carbono y óxido nitroso y aumento en las emisiones de gases que ocasionan el cambio climático, sin hablar del aumento en nuestra huella ecológica. Para ciertas actividades nuestra necesidad de movilidad podrá estar mejor atendida con el transporte público o la bicicleta… o tomando “pon” con un familiar o amigo.

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Actualmente existen compañías que alquilan paredes. ¿Paredes…? Sí, ¡Paredes! Si usted está alquilando una propiedad o desea mejorar la eficiencia de su lugar de vivienda o trabajo, puede hacerlo separando un espacio grande en dos más pequeños. Compañías como livingspace.com y 1wall2rooms.com, ambas en Nueva York, utilizan sistemas que pueden incorporar puertas y paneles translucientes, entre otros. Estas paredes no requieren pegamentos, clavos, tornillos, ni fijadores para ser estables permitiendo la remoción para reuso futuro en otro lugar. Esto permite que el espacio original regrese a su estado original sin daños. El costo típico para un alquiler de tres años es de $795 + $200 de depósito. En el mundo cambiante en que vivimos, donde el lugar de vivienda puede cambiar con relativa frecuencia, la mayoría de los alquileres según estas compañías, no exceden los 18 meses. 

También existen servicios para alquilar alfombras (y muebles) para viviendas, comercios y oficinas. Luego de cierto número de años (según la intensidad de uso) las alfombras se cambian y se restauran para reinstalarse en el mismo o en otro lugar. Esta estrategia alarga la vida útil de la alfombra, reduce los costos y desechos y es además, eficiente y sostenible.  Es una estrategia que se populariza cada día más para empleados o estudiantes universitarios que hacen sus estudios o son reubicados fuera de su país de forma temporal. 

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¿Se le ocurre alguna otra necesidad que pueda atenderse mejor a través de un mecanismo de alquilar en lugar de compra? ¿Puede ser esto el germen para iniciar nuevas oportunidades de empresas y trabajos verdes en nuestro clima económico actual? 

El autor es arquitecto practicante, excatedrático  de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico, “fellow” del American Institute of Architects y fundador del US Green Building Council del Caribe.