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Dialogando verde: Te presento a Sofía, mi nevera

Por: Dr. Fernando Abruña Charneco

- “Sofía, debo llegar en media hora. Me gustaría saber si tengo suficientes vegetales y queso para hacerme una buena ensalada… de paso, ¿cuántas cervezas me quedan?”. 

-"Fernando, debes pasar por el supermercado y comprar un poco de mayo kétchup y lechuga del país que sé, es tu favorita, los demás ingredientes para tu ensalada están aquí conmigo. Te quedan tres cervezas de lata y una de botella".

Este es el tipo de conversación que podrá ocurrir en los próximos cinco años si la tecnología del Internet de las Cosas (“Internet of Things”) progresa como se pronostica. El IOT se refiere a la interconexión cibernética de enseres, equipos, productos, máquinas, lámparas y otros entre sí. Por ejemplo, si una máquina de lavar ropa tiene un sensor que la identifica digitalmente, podríamos saber su estado, ubicación, si está encendida o apagada, cuánta energía y agua ha consumido en lo que va de mes y con qué frecuencia se ha utilizado en ese período de tiempo.

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Este concepto fue inicialmente desarrollado por Kevin Ashton en el Auto-ID Center del Massachussets Institute of Technology (MIT) en el año 1999, donde llevaba a cabo estudios sobre cómo identificar electrodomésticos a través de sensores que pudiesen enviar información a través del Internet. Es de prever que con extender un poco más esta tecnología, integrando un sensor para cada usuario, la lavadora podría presumiblemente detectar la cercanía de su usuario, activar un dispositivo para abrir su tapa, comenzar a dosificar jabón y permitir acceso a su cámara de lavado. Podría incluso, determinar si, siendo sábado, la carga de ropa será mayor que la de un miércoles. Ya existen sistemas de alarma relativamente rústicos, bajo estos estándares, que apuntan a un futuro nivel de sofisticación similar al que HAL, la computadora de la célebre película de Stanley Kubrick, "2001: Odisea del Espacio". 

Esta tecnología presenta grandes posibilidades para la sostenibilidad. Si las piezas de un auto, de una nevera, lámpara, acondicionador de aire, entre otros, tuviesen los dispositivos de identificación conectados a la Internet, no deberían existir artículos agotados o fuera del inventario, comestibles o medicinas caducadas, sabríamos qué equipos están encendidos o apagados. Perder las llaves o el celular no será algo de preocupación porque podremos ubicarlos sin problema mediante geoposicionamiento cibernético. Ya los teléfonos inteligentes, algunas computadoras portátiles y automóviles tienen esta opción. Se podrían llevar estadísticas de cuán eficientes somos con el consumo de la energía y de nuestros recursos a nivel mundial y cómo mejorarnos.

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HAL está a la vuelta de la esquina. Con él podremos ser más eficientes y sostenibles, y mejorar nuestras posibilidades de resiliencia ante los cambios que ya experimentamos con el cambio climático y los eventos catastróficos repentinos que está ocasionando. ¿Sabremos cómo utilizar esta tecnología sin abusar de ella y para nuestro bien?

El autor es arquitecto practicante, catedrático retirado de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico, “fellow” del American Institute of Architects, fundador y pasado presidente del US Green Building Council del Caribe y la autoridad reconocida sobre el tema en Puerto Rico.