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El arte y las tempestades

Por: Sylvia Villafañe

¡Gracias a Dios, sobrevivimos a María! Todavía hoy añadimos lecciones a la lista que nos dejó este huracán, y el mundo del arte plástico también recibió algunas. En específico, me interesa compartir datos sobre el cuidado y la protección de obras de arte ante la llegada de un fenómeno atmosférico como el que vivimos, ya que el agua y la humedad son sus enemigos.

Consulté con el especialista en cuidado de obras, Santiago Espinal, sobre aspectos de prevención. Por ejemplo, puedes habilitar un espacio en la casa donde resguardar las obras y elevarlas del suelo en caso de que haya inundaciones. Considera si en ese lugar hay filtraciones o ventanas -debes evitar el riesgo de que se mojen- y si pudieras mantener su temperatura y humedad relativa adecuada con un generador eléctrico.

Aunque no hay garantías absolutas, cuando se trata de lienzos, es recomendable forrarlos con papel y plástico para protegerlos. Pero, ojo, no cualquier tipo logra su cometido. Espinal indicó que el papel encerado y el de silicón son los recomendables para esta gestión, puesto que ambos protegen la pieza del agua y la humedad. En el caso del silicón, evita además la posibilidad de reacciones al cambio de temperatura en la pintura de la pieza, que provoque que la misma se pegue al papel. Algunos barnices y aglutinantes podrían adherirse al papel regular en caso de que se use para esta tarea. Tanto el papel encerado como el de silicón pueden adquirirse en Estados Unidos.

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Luego de forrarla con el papel, cubre la pieza con un plástico que no tenga porosidad para que el agua no penetre hasta ella. Asegúrate que la cinta adhesiva que uses tenga buen agarre sobre el plástico.

Digamos que desconocías esta información y tus lienzos se mojaron o el papel con que las cubriste se adhirió a la superficie. No te desesperes porque hay solución. Espinal afirmó que, si la pieza está mojada, puedes usar un papel toalla y suavemente colocarlo sobre el área para que absorba el agua y levantarlo sin frotar en ninguna dirección para limitar los daños. “No se puede pasar el papel ni en forma horizontal ni vertical, porque el remedio podría ser peor que la enfermedad”, alertó.

Si el caso es que el papel se adhirió a la superficie del lienzo, es mejor llevarlo a un especialista para que lo retire usando la técnica que entienda apropiada, que puede ir desde el uso de humedad, calor o sustancias químicas. No hales el papel pegado porque corres el riesgo de que se despegue la capa pictórica o se cree una laguna cromática.

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El secador de mano puede ser un arma de doble filo para secar las obras mojadas y neutralizar la humedad, debido a que la distancia, el grado de calor o la presión del aire podrían causar daños irreversibles en la capa pictórica de la pieza.

Asegúrate siempre que tu pieza fue barnizada con un material de calidad, dado a que esa es la barrera primaria ante la humedad y los hongos que florecen en estas situaciones. “Cuando hay un huracán, hay un disloque en la humedad relativa que ocasiona turgencia. Las fibras de la tela o del canvas se contraen y se relajan y esto no es visible hasta que la obra comienza a deformarse y la capa pictórica se cae”, aseguró Espinal.

Y, como todos los extremos son perjudiciales, la resequedad excesiva puede provocar que comience a “craquearse” la pintura de tu cuadro.

Toma nota porque esta lección hay que dominarla antes de la próxima temporada de huracanes.