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Los amores de un coleccionista

Por: Sylvia Villafañe
Sylvia Villafañe (Suministradas)

Hace poco pensaba en el alcance de la atracción y en la fuerza del amor. Y aunque poderosos son ambos entre los seres humanos, en este caso no pensaba en ellos. ¿Saben entre quiénes suceden también repetidos casos de amor a primera vista? Entre un coleccionista y esa obra de arte plástico que un día descubrió y quiso continuar apreciándola en su casa u oficina. 

Este es el caso de un amante del arte que conozco, el doctor José Guillermo Ramírez Pimentel, para quien cada obra ha comenzado con una especie de romance. “Las obras de arte son como las novias, es amor a primera vista. Me llaman la atención desde la primera impre sión. Yo me enamoro de las obras y luego las compro”, me contaba hace poco Ramírez.

En su colección predominan las piezas abstractas trabajadas sobre canvas, aunque también hay algún trabajo que roza lo figurativo o ejecutado en papel.

Ramírez Pimentel siempre afirma que no planificó ser coleccionista. Aunque es dentista, pensaba que sería arquitecto, así que tomó muchos cursos de arte y dibujo en la Liga de Arte de San Juan y en Casa Candina. Cuando se inclinó por la medicina, el interés por el arte no desapareció.

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“Esto es como una adicción, te sigues envolviendo con artistas jóvenes, con tendencias, con lo que está pasando en la escena del arte”, recuerda de esos comienzos en la década del 80.

De ahí en adelante, el ritual se ha repetido: una obra atrae su vista, toca sus emociones y, tarde o temprano, termina en su casa. Pasó con “Torbellino”, de Carlos Dávila Rinaldi, y de ahí en adelante siguieron trabajos de muchos artistas.

“Para el que le gusta el arte y lo colecciona no hay final. Un factor limitante podría ser el espacio, pero siempre se busca un huequito para una obra más”, cuenta entre risas.

Quienes aprecian su colección coinciden en que “las obras son diferentes entre sí pero las une cierto estilo”. “Hay de artistas jóvenes y no tan jóvenes pero hacen un buen maridaje”, dice.

“Recomiendo que al comprar una obra de arte, no lo hagan solo porque les gusta y quieren comenzar una colección, sino también porque están comprometidos con el movimiento artístico en Puerto Rico”, exhortó Ramírez.

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