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Más con menos

Por: Arq. Ricardo Álvarez-Díaz, AIA, NCARB/ Especial para Construcción
Arq. Ricardo Álvarez-Diaz/ Archivo GFR Media

Hoy día a todos nos gusta lo grande: desde nuestras casas y nuestros carros, hasta nuestros teléfonos y televisores. Si no podemos vivir en una “McMansion”, al menos nos aseguramos de siempre agrandar nuestras papitas y refrescos. 

¡Todo es súper y todo es grande!  

Ya nadie va al mercado, todos vamos al supermercado. Ya no tenemos héroes sino superhéroes. Nuestros modelos son supermodelos, nuestras estrellas, superestrellas y hasta nuestros acueductos—pues ya sabes. 

En medio de esta época de enamoramiento por lo enorme, mi esposa y yo decidimos hacer un 'downsizing'. La decisión fue tanto práctica como moral. Como dueños de una firma de arquitectura y diseño de interiores, nuestro negocio gira alrededor de la sostenibilidad. Ambos estamos firmemente comprometidos, desde hace décadas (y mucho antes de que estuviera de moda) en reducir nuestra huella de carbono sobre el planeta.  Al mismo tiempo, en nuestras vidas personales, con una empresa a dirigir y tres hijas para criar, el tiempo se había convertido en nuestro más escaso recurso. Cuidar y mantener una casa de tantos pisos y de miles de pies cuadrados ya no era una prioridad para nosotros. Era hora de simplificar nuestras vidas. 

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Justo en el momento cuando muchos de nuestros contemporáneos estaban ampliando sus casas con alas adicionales, canchas de tenis y piscinas, nosotros hicimos lo contrario y nos mudamos—mi esposa, mis tres hijas y yo— a un apartamento. Ahí fue que nos llevamos la sorpresa de nuestras vidas. 

Paradójicamente, vivir con menos nos ha resultado en tener más. Más libertad.  Más control. Más felicidad. Más tiempo para disfrutar de todo lo que sí tenemos. Mientras menos pertenencias físicas teníamos que atender y cuidar, más libres y contentos nos sentíamos como seres humanos. Hoy los espacios que habitamos, aunque físicamente más pequeños, están menos llenos de cosas, y por lo tanto, en la práctica, resultan ser más grandes.  

Sin embargo, como sociedad, nos dirigimos en dirección opuesta. Por primera vez en la historia, a pesar de varios años de recesión, el tamaño promedio de la casa típica vendida en los Estados Unidos sobrepasa los 2,600 pies cuadrados: casi el doble de lo que era en   1950.

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Este exceso de consumo tiene consecuencias enormes sobre nosotros y sobre el planeta que juntos compartimos. Más allá de la destrucción ecológica, esta manía de acumulación, esta epidemia de súper consumismo, que hoy día nos caracteriza, tiene marcados efectos negativos sobre nuestra salud tanto física como mental. 

Ni nuestros padres ni nuestros abuelos tenían la necesidad de tener televisores enormes ni refrescos tamaño zafacón para estar contentos. ¿Por qué creemos que nosotros sí? Fue el arquitecto alemán Ludwig Mies van der Rohe, padre de la escuela minimalista en los Estados Unidos, quien famosamente proclamó, hace más de medio siglo: Less is more.

Tal vez es simplemente hora de limpiar nuestro cuarto…

Ricardo Álvarez-Díaz es arquitecto licenciado y presidente la Junta de síndicos de la Fundación por Arquitectura de Puerto Rico. Es también dueño y socio principal de la firma puertorriqueña de arquitectura y diseño de interiores Álvarez-Díaz & Villalón®. www.alvarezdiazvillalon.com.

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