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¿Me conecto o desconecto?

Por: Dr. Fernando Abruña Charneco/ dialogandoverde@gmail.com

El interés que ha despertado el huracán María por los temas de la sostenibilidad, la resiliencia y las fuentes renovables de energía, supera por mucho mis esfuerzos de 40 años. Luego del paso del fenómeno, muchos abonados de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) con sistemas fotovoltaicos para generar electricidad con la energía solar quedaron desilusionados por varias razones. 

Las dos más importantes fueron: 1) Que su sistema, aunque resistió el embate de los vientos, no pudo generar energía aun cuando brillaba el mejor sol de otoño, y 2) varios quedaron alarmados cuando vieron algunos paneles de su sistema arrancados por los vientos… otros horrorizados al ver el daño causado a varias fincas solares en la isla. Bajo estas experiencias, ¿qué opciones tenemos?

1. Instalar un sistema fotovoltaico de energía solar interconectado con la red de la AEE en la modalidad de medición neta. Esta estrategia permite generar electricidad con la energía del sol y vendérsela a la autoridad. El escenario más común es uno donde se le vende la energía generada durante el día a la AEE (cuando los miembros de la familia están en la escuela y el trabajo) y se le compra durante la noche cuando el consumo es mayor y el sol no brilla. Esta opción es una que genera economías desde el primer día en que entra en función el sistema. De las opciones disponibles es la más económica, con períodos de recobro de unos cuatro a cinco años, cuando se logran reembolsos a través del Fondo de Energía Verde que administra la Oficina Estatal de Política Pública Energética. 

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2. Desconectarse de la AEE es otra opción disponible. En este escenario, de total autonomía energética, se diseña el sistema para incluir, además de los paneles fotovoltaicos, un banco de baterías con un resguardo (típicamente) de tres días para contrarrestar días nublados o borrascosos. Aquí dependemos totalmente de nuestro sistema solar, su banco de baterías y de nuestro consumo. Bajo el mismo, debemos estar conscientes de los equipos que encendemos, el tiempo que los operamos y sus eficiencias. Este sistema es más costoso que el de interconexión con Medición Neta, pero nos ofrece independencia energética, mayor confiabilidad y resiliencia en caso de un huracán. Esta opción es la más viable para aquellas instalaciones remotas de la red de la AEE que quedaron sin servicio y que probablemente no lo volverán a tener, con la AEE o con las privatizadoras. El período de recobro es un poco más del doble del sistema de Medición Neta. Es el sistema que llevo, personalmente, operando desde hace casi 20 años en La Casa Ausente en Vega Alta. ¡No recibo factura de consumo eléctrico desde hace (casi) 20 años! 

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3. El sistema “híbrido” que describiré a continuación es posiblemente el que más “sabroso” le resultará a la mayoría de los puertorriqueños interesados en fuentes renovables. Es una mezcla funcional de los dos sistemas descritos anteriormente. En este, se hace una interconexión con la AEE en formato de Medición Neta generando, vendiendo y comprando energía a la AEE. En este escenario se incluye, sin embargo, un banco limitado de baterías conectado a un segundo panel eléctrico que atenderá solamente las cargas críticas en caso de un evento catastrófico como María donde la red de la AEE falle. El banco de baterías se diseña, comúnmente, para atender las necesidades de una nevera, varios abanicos y luces. El tamaño del banco de baterías es menor que el del sistema autónomo. Esto viabiliza una solución relativamente económica con períodos de recobro intermedios entre las dos opciones presentadas anteriormente.

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4. Luego de discutir estas tres modalidades, el lector se preguntará ¿Existe alguna otra opción? Es aquí donde entra la funcionalidad, versatilidad, sostenibilidad y resiliencia que ofrecen las micro redes eléctricas. El tema amerita toda una discusión por separado, pero abreviamos aquí el escenario típico de esta opción. En este, una comunidad usa sus recursos energéticos incluyendo paneles fotovoltaicos, (preferiblemente instalados sobre los techos) sus respectivos bancos de baterías y hasta aerogeneradores, y plantas de emergencia de gasolina, “diesel” o propano. En este escenario la micro red puede estar interconectada con la red de la AEE. En caso de un evento catastrófico, la micro red entra en función utilizando los recursos compartidos de la comunidad. Donde falte suministro de energía puede haber resguardo de parte de un sistema de baterías de un tercero o incluso de una instalación centralizada o distribuida a través de un generador de emergencia. 

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Este escenario es el más complejo de todos, pero es a su vez el más confiable ya que las redundancias del sistema le añaden resiliencia en un mayor grado que cualesquiera de las otras opciones. Existen diferentes modalidades de micro redes que ya se utilizan en otras partes del planeta. Ahora, luego de María, los ojos del mundo están puestos sobre Puerto Rico. Las micro redes comunitarias gestionadas y administradas por los mismos vecinos que componen una comunidad, serán las más viables y confiables. Aún existen retos que deben considerarse. Una micro red comunitaria es el equivalente de una propiedad de generación de energía en condominio. Las decisiones se deben tomar en consenso. Es aquí donde descubriremos que el reto energético de las micro redes es uno de carácter social más que tecnológico. Y hablando de condominios… estos son candidatos idóneos para iniciar proyectos de micro redes. En una futura intervención discutiré la opción disponible. Para ustedes, ¡tengo buenas noticias…!

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El autor es arquitecto practicante, catedrático retirado de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico, “fellow” del American Institute of Architects, fundador y pasado presidente del US Green Building Council del Caribe y la autoridad reconocida sobre el tema en Puerto Rico.