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Ponce Místico

Por: Pilarín Ferrer Viscasillas, CAAPPR, AIA/ Especial para Construcción

Con motivo del inicio de la Cuaresma, la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR) en Ponce, invita al público en general a una caminata titulada Ponce Místico, que tendrá lugar el sábado, 4 de marzo, y donde se visitarán ocho iglesias históricas de Ponce. 

El recorrido va desde la iglesia Santa María Reina, hasta la catedral Nuestra Señora de la Guadalupe, en la Plaza Las Delicias, visitando otras seis iglesias que se encuentran en el trayecto. La actividad es parte de las iniciativas educativas y culturales impulasadas por el decano, Luis V. Badillo. 

Ponce se distingue por contar en su tejido urbano con numerosas estructuras religiosas católicas y protestantes que son reflejo de una sociedad y parte fundamental del desarrollo e historia de la ciudad. Posiblemente, la raíz de esto se encuentre en la crisis económica del 1810, que amenazaba con hundir a la isla en la más terrible pobreza y en un abismo económico del que no se veía salida. En aquel momento, un grupo de puertorriqueños, españoles y nuestro primer Intendente de Hacienda, Alejandro Ramírez, idearon una serie de reformas e incentivos económicos, que cambiaron la tenebrosa ruta a la que nos dirigíamos.

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Disposiciones reunidas en la Cédula del 10 de agosto de 1815 que, con sus virtudes y defectos, incluyeron, entre otras cosas, dos asuntos hasta entonces prohibidos: 

* Abrir los puertos de la isla al comercio, a todas las naciones amigas por espacio de 15 años. Impuso unos aranceles bastante altos a las mercancías traficadas con estas mismas naciones.

* Permitir la inmigración de extranjeros, católicos y naturales de países amigos. Esta medida era una invitación a individuos con capital y destrezas útiles, para que se radicaran en la isla. 

* Permitir la importación de maquinaria, utensilios y equipo de labrar la tierra.

Ni corto ni perezoso, el ingenioso y creativo Intendente Ramírez, junto con el gobierno de Puerto Rico de entonces, difundió la noticia de estas nuevas medidas, publicándolas en inglés, español y francés en la vecina isla de Santo Tomás, el centro de mercadeo del Caribe en aquel momento. Pronto, el mundo supo que Puerto Rico funcionaba bajo nuevas reglas de juego y que estaba abierto al negocio y a la inversión. Estas medidas trajeron el tan necesitado dinero y capital nuevo a la isla, agilizando el comercio con naciones extranjeras. La posibilidad de hacer negocios atrajo a diversos grupos de inmigrantes de Estados Unidos, ingleses, alemanes, escoceses, franceses, corsos y venezolanos, entre otros, la economía agraria se benefició tremendamente de esta nueva libertad de comercio. La siembra de caña de azúcar convierte a Puerto Rico en uno de los grandes productores de azúcar del Caribe y del mundo. Las haciendas azucareras proliferaban a lo largo de los llanos costeros, con mayor apogeo en las costas del oeste y del sur. Para 1828, Ponce contaba con 49 haciendas y con 86 en 1845, convirtiendo el hato ganadero, en paisaje de guajana de caña.

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Para el 1872, el tamaño la población anglosajona en Ponce era tal, que la Reina Victoria de Inglaterra, le obsequio a este grupo una estructura de madera y hierro para construir la iglesia episcopal La Santísima Trinidad, primera iglesia católica no romana, en el mundo hispano, aunque la corona española les permitió reunirse para el culto, no así tocar las campanas, mantener la entrada principal cerrada y entrar por puerta lateral. Sus campanas repicaron por vez primera a la entrada de las tropas de Estados Unidos en Puerto Rico en 1898.

Enseguida del cambio de soberanía de 1898, empezaron a aparecer en Ponce iglesias de diferentes denominaciones protestantes, entre ellas la Iglesia Evangélica Unida (1902), la iglesia metodista La Resurrección (1907), obra del arquitecto Antonín Nechodoma, la Primera Iglesia Bautista de Puerto Rico (1902), aunque no es el primer lugar donde la congregación bautista se reunió, sí es el primer templo que los bautistas edificaron.

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La iglesia católica en Ponce está muy atada a la orden de San Vicente de Paul, a quien la Santa Sede por sus buenos oficios le concedió a perpetuidad la Catedral de Nuestra Señora de la Guadalupe, en Ponce (1835). La Catedral de Ponce, como muchas edificaciones, sufrió grandes daños a raíz del terremoto del 1918, y fue restaurada por el reconocido arquitecto ponceño Francisco Luis Porrata Doria. Convertida en catedral, los ponceños reciben con júbilo a su primer obispo, Edwyn Vincent Byrne, en 1925. Cuentan que sus dotes de galán fueron el motivo e inspiración de la letra de esa plena que dice: “mamita, llegó el Obispo...”, de Julio Alvarado, de quien también se dice que fue el primer niño que nació en el Hospital Tricoche de Ponce, razón por la que siempre que se le conoció, por el apodo de “Tricoche”. 

La iglesia católica en Ponce también cuenta con un sinnúmero de hermosos templos y capillas, algunas diseñadas por el arquitecto francés Francisco Troublard, otras obra de Manuel Domenech, muchas otras obra de Porrata Doria, entre ellas, la Iglesia La Merced (1929), adornada en su interior con pinturas de Miguel Poe; la Iglesia Nuestra Señora de la Medalla de los Milagros (1917), que se erigió en agradecimiento por el fin de la Primera Guerra Mundial; y la Parroquia del Carmen (1876), en la Playa de Ponce. También ha llegado hasta nuestros días la Capilla de Nuestra Señora del Carmen, antes capilla del Antiguo Hospital del Santo Asilo de las Señoras Damas de Ponce (1928). 

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Cada congregación tiene su estilo y forma particular de crear espacios que fomenten la oración, la introspección y la reflexión, algunos templos lo logran con el diseño en una sola nave, otros divididos en tres, unos más sombríos, otros bañados por la delicada luz que se filtra por sus majestuosos vitrales, todos dignos ejemplos de nuestro patrimonio religioso edificado.

Esta caminata culmina con la visita a la moderna y elegante Iglesia de Santa María Reina (1957), que se distingue por su techo abovedado , reconocida por el AIA Capítulo de Puerto Rico (American Institute of Architects), por ser una estructura que ha resistido con hidalguía la prueba del tiempo. Obra del arquitecto Carl B. Brunner, de la firma Méndez, Brunner, Badillo & Asociados, en este proyecto en donde participó como consultor estructural especial el Ing. Mario Salvadori, quien también trabajó en el diseño de la estructura del restaurante la Perla, del Hotel La Concha. El interior de Santa María Reina la adornan unos mosaicos de primer orden, labor de un artista italiano; sus candelabros y demás artículos religiosos del altar fueron diseño exclusivo de Tiffany’s, en Nueva York.

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Hemos diseñado una caminata que nos transportará en el tiempo, a través de las estructuras que fueron y continúan siendo importantes hitos arquitectónicos y religiosos de Ponce. Estructuras muy diferentes una de las otras, que definieron a una ciudad y que son prueba de que los pueblos son la suma de los distintos grupos que los forman. 

Para reservar espacios, llame al 787-841-2000, extensión 1310.