Noticias - Arquitectura

Respira el olor del mar

Por: Larissa Vázquez Zapata/ larissa.vazquez@gfrmedia.com

Se desviste para presentarle una nueva apariencia al mundo. Desde el agregado de piedra con un patrón de círculos en blanco y gris como tatuaje urbano que se revela de inmediato en el redondel de la entrada, la piedra volcánica de la fachada -virtualmente invisible hasta ahora- el techo de cristal, hasta la escultura de Luis Torruella; una esfera flotante que fusiona corcheas del pentagrama con la naturaleza, inspirada en esa relación apasionada y muy puertorriqueña en la que conviven garbo y salero, todo apunta a que El San Juan Resort and Casino, tras una millonaria remodelación, por fin echa raíces en su entorno. 

Respira el olor del mar. Se despoja de la oscuridad y lo invade la luz natural. Se arranca la costra de barniz y el tallado de madera de caoba en techos y columnas, tan característico del lujoso espacio, renace con iluminación estratégica que destaca los puntos focales y aporta drama. Se descubre una lámpara dorada en forma de mujer con manos extendidas y el trabajo magistral de artesanía de José Laguna y su equipo de artesanos del patio realizado a principios de los años 60 del siglo pasado, se aprecia nuevamente en todo su esplendor. 

SI TE INTERESA: Fresco e innovador

El "front desk"y el área del "concierge", quiebran el cariz de institución financiera y acomodan cajas de luz, entre pieza y pieza de madera, con un papel decorativo en gris metálico en pared, diseñado expresamente para el sitio. De frente, el pasillo que conduce a la galería de tiendas sigue el mismo patrón de piso y converge en un espacio blanco, más tropical -sin caer en el cliché de las palmas- pero ya no estás en una villa europea.

El San Juan Resort and Casino, como otros edificios modernistas construidos en los años 50, compartía elementos arquitectónicos con el Caribe Hilton -el original- bajo la rúbrica de Osvaldo Toro y Miguel Ferrer. Esa moderna caja abierta y blanca que miraba sin peros ni distracciones al mar. No obstante, las expansiones, redecoraciones y rediseños comenzaron en la década del 60, con el arquitecto ucraniano, Morris Lapidus, conocido por su estilo "Miami Modern", que terminó definiendo toda una era en la industria hotelera. Asimismo, Alan Laningan, el diseñador de interiores, era un hombre de mundo que luego de meses entre Europa, África, Japón, China y México, trajo antigüedades de gran valor que se convirtieron en detalles icónicos de El San Juan. Como por ejemplo, el enorme "chandelier" de cristal austríaco del vestíbulo -que para esta remodelación se bajó y limpió con vapor de agua, cada una de sus lágrimas- que sigue en el mismo sitio, pero no ya en una bóveda italianísima entre el azul de un "cielo aperto". Ahora le rodea un resplandor logrado con texturas doradas.

SI TE INTERESA: Apuesta histórica y contemporánea en el casco urbano de Ponce

Los espacios, ahora delimitados por uso y función, fluyen con naturalidad, como el nuevo bistro -a la izquierda, al entrar por el vestíbulo principal- que promueve la afluencia de público a cualquier hora para comer algo ligero y trabajar en un ambiente "lounge", pues hay conexión de Internet. Si no, puede pasar por el "wine bar", para disfrutar de bebidas "premium" por copa. Al extremo opuesto, ubica la barra de coctelería en la cual la mixología es la ciencia de rigor.

Sabe que D'Rose ya no existe, en su lugar, un espacio claro y con ventanales amplios se gana como "pre function" -con acceso al redondel de la entrada- como antesala a un nuevo salón de banquetes donde estaba el Casino. Mientras que el Chico Lounge -que ya no es negro, sino que se viste de gris y cobre- se espabila con encanto renovado, que incluye un escenario de dos niveles que acomoda una orquesta completa, como cuando El San Juan establecía la norma en lo que a entretenimiento se refiere, en los tiempos en que Sammy Davis Jr., Nat King Cole, Eddie Fisher, The Supremes, Paul Anka Louis Armstrong y Liza Minelli, entre otros, se presentaron allí. Ahora el Chico Lounge servirá como plataforma para talentos noveles, también locales (como Calma Carmona), aunque contará con un calendario de presentaciones estelares. Diría que es el lugar idóneo para escuchar a Sade, Diana Krall, Esperanza Spalding, Tony Bennett o Lady Gaga (en clave de jazz, si canta Orange Colored Sky). También a Humbero Ramírez, El Cigala y 

SI TE INTERESA: Nominados a Premio Obras CEMEX 2017

Ana Belén.

La remodelación igualmente abarca las áreas de la piscina, las cabañas, un nuevo diseño de paisajismo y un edificio de dos pisos que se convertirá en el "fitness center", con cristales de piso a techo, en el mismo centro de la acción, aledaño a fuentes y piscinas. La experiencia del huésped se completará con música de diferentes estilos, gracias al sistema de sonido conectado por toda la propiedad y espacios concebidos como amplias pasarelas, por ser El San Juan un nuevo lugar para ver y dejarse ver, puesto que esta propuesta busca recuperar a ese público exigente, conocedor y ávido de experiencias de lujo. 

Por otra parte, todas las habitaciones fueron remodeladas. El cambio es evidente a través de una decoración contemporánea en grises, azules, maderas claras y camas vestidas de blanco. Hasta los corredores son refrescantes, con luces que señalan cada puerta. 

La opción gastronómica se renueva, con la llegada del restaurante Caña by Juliana González, con su primer local en Puerto Rico, cuyo concepto -para desayuno, almuerzo y cena- enaltecerá la gastronomía puertorriqueña fusionada con su experiencia internacional. 

SI TE INTERESA: Con nueva estatuilla la edición local de Premio Obras Cemex

El San Juan Resort and Casino -que bajo la administración de Andro Nodarse, copropietario de la hospedería y socio de León Mayer & Co., opera con la bandera de Curio, una de las categorías más lujosas de la cadena Hilton, el primero en establecerse en la Isla de esa categoría- no resulta totalmente irreconocible para quien lo haya visitado antes, porque sus elementos emblemáticos permanecen: el mármol de Carrara, la profusión de madera tallada, las estupendas "garden villas", su vestíbulo elegante, el "chandelier", las escaleras que conducen a la sala de banquetes principal, la majestuosa higuera de Bengala en el patio, bajo cuya sombra se han celebrado algunas de las bodas más románticas... La nueva imagen conserva el imaginario cultural, al tiempo que lo actualiza y reinserta en suelo tropical. 

Una de las máximas de estilo de Coco Chanel, (que aunque no incursionó en la industria hotelera, su influencia en lo que se considera elegante, en general, es innegable), era: “before you leave the house, look in the mirror and take one thing off”. Si los arquitectos e ingenieros del renovado El San Juan Resort and Casino fueran modistos, diría que han seguido su consejo a pie juntillas.