Noticias - Arquitectura

Santuario Nacional San Martín de Porres: una joya arquitectónica en Cataño

Por: Ileana López Avilés/ Especial para Construcción

Considerada como la primera iglesia moderna en Puerto Rico, tras su inauguración en Cataño en el 1950, el Santuario Nacional de San Martín de Porres es una joya arquitectónica obra del  reconocido arquitecto de origen alemán Henry Klumb.

El diseño audaz de este templo católico se amparaba en la convicción de que el “hombre contemporáneo debía aprender a adorar a Dios en espacios contemporáneos”. De igual modo, su sencillo exterior reflejaba también el amor que San Martín de Porres sentía por la naturaleza.

Desde su creación a mediados del siglo pasado, este singular ejemplo continúa siendo un ícono del Movimiento Moderno en la Isla, al hacer despliegue de muchas de sus ideas arquitectónicas como  los espacios abiertos, la ventilación entre cruzada y el uso de abundante luz natural, por lo que desde hace tres años está siendo objeto de una importante restauración a cargo del arquitecto Jorge Rigau, FAIA, con el fin de devolverle a la misma el espíritu y el dinamismo espacial con el que fue concebido.

SI TE INTERESA: Crean planos seguros para construir viviendas de interés social

Pese a su aparente sencillez, el Santuario Nacional de San Martín de Porres despertó tras su inauguración  la atención del entonces afamado crítico norteamericano Henry Russell Hitchcock, del Museo de Arte Moderno de Nueva York, quien la consagró diciendo que el Santuario era “la única estructura eclesiástica moderna de calidad construida en Latinoamérica, desde que Niemeyer y de la Mora hicieran sus iglesias una década anterior”.

El rector del Santuario, Fray Yamil Samalot, O.P., compartió detalles de esta obra que representa uno de los mejores ejemplos de la arquitectura modernista en Puerto Rico. Esta, junto al Museo de Antropología, Historia y Arte, la Biblioteca General José M. Lázaro, el Centro de Estudiantes y la Facultad de Derecho  de la Universidad de Puerto Rico, la Parroquia y el Colegio San Ignacio de Loyola, así como el Hotel La Rada, en Condado, es entre muchos otros, son ejemplo   del concepto espacial que distinguía la obra de Klumb.

SI TE INTERESA: Anuncian convocatoria para los Premios de Honor 2020

Según Fray Samalot, “hoy, a más de 60 años desde de su inauguración, lo que hace única  esta obra, es que integra el arte, el paisajismo y la arquitectura de una manera perfecta como pocos otros edificios lo han logrado hacer en la Isla. Sin embargo, a través de los años diversas alteraciones han atentado contra la integridad arquitectónica y la idea de la obra original realizada por Klumb”.

Entre dichas alteraciones se destacan los cambios sufridos por el tragaluz, que marca el pasillo central del Santuario, realizado originalmente con bloques de cristal y celosías metálicas fijas, el cual durante los años fue recubierto y sellado, haciéndolo impermeable a la luz del sol. Su restauración forma parte de la última etapa del proyecto para tratar de llevarlo a su estado original, explicó el rector del Santuario.

Así mismo, la iluminación natural, uno de los elementos emblemáticos del trabajo de Klumb, fue sustituida por lámparas fluorescentes, mientras que las celosías fueron hermetizadas, impidiendo la salida del aire caliente. “Todo esto se ha devuelto al diseño original, tras haber identificado diversos elementos y componentes que se han alterado a través del tiempo, como lo fue tambien el color original del Santuario”. Según Samalot, el arquitecto Rigau y su equipo han lograron investigar cuál era el color original con el que  Klumb   pintó su obra, resultando en un beige tirando a gris con el fin de que los hábitos blancos de los hermanos dominicos resaltaran al dar la misa. 

SI TE INTERESA: Muere el arquitecto Jorge Swinburn Pereira, un modernista hecho en Chile

“Klumb pensaba en todo”, dijo con entusiasmo el fraile, quien reveló que la construcción del mismo implicó un cambio abrupto en la forma de concebir la arquitectura religiosa, cuando el “Fray Marcolino Mass, a finales de la década de 1940, recomendó a la orden descartar el estilo “Spanish Revival” por uno más contemporáneo del arquitecto Henry Klumb”. 

Es entonces que en terrenos donados por la familia Fuertes, el Santuario Nacional de San Martín de Porres se convierte en la primera iglesia de Puerto Rico inspirada en los ideales y valores del Movimiento Moderno. Aunque el diseño innovador del templo implicó en aquel momento un cambio abrupto en la forma de concebir la arquitectura religiosa, este edificio corresponde adecuadamente al pensamiento del ritual católico. 

Además del uso de interesantes elementos de carácter arquitectónico, lo que hace al Santuario de San Martín de Porres una obra única en sí misma, es la integración que el templo sostiene con el arte. Artistas de fama internacional produjeron imponentes piezas de arte sacro, que formaban parte del Santuario y las que hoy constituyen parte del esfuerzo de restauración del templo. Entre ellas se destaca  la escultura de San Martín de Porres la artista de fama internacional Susan Nicholas, así como el magnífico mural realizado por el pintor surrealista Narciso Dobal, que narra una particular interpretación del sacrificio de Abraham, y el crucifijo expresionista en caoba y opalino realizado por el padre holandés Marcolino Mass.

SI TE INTERESA: Revelarán los secretos del Edificio Ochoa en el Viejo San Juan

Señaló fraile Samalot, que “entre los cambios se logró colocar escondidos detrás de las paredes un serie de abanicos, que no pertenecían el diseño original, pero que se había añadido a la estructura, debido al cambio climático. Ahora, al entrar a la iglesia se tiene una impresión más parecida a la original. 

Aunque ya la restauración está adelantada, todavía queda trabajo por hacer. Todo el que quiera aportar para la restauración del Santuario de San Martín de Porres puede escribir a sociedadsanmartin@gmail.com