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Tus obras, mis obras, las nuestras

Por: Sylvia Villafañe| info@petrusgallery.com

Permíteme felicitarte si te casas este mes, si estás recién casado o la fecha del gran evento se acerca. Estarás en la etapa de decorar un lugar y cada aspecto de esa tarea requiere análisis; después de todo se trata de un nuevo espacio juntos.

Y entre todas las cosas que se amalgaman en esa fase, están las colecciones de arte. ¿Qué pasa cuando los nuevos esposos son coleccionistas? Usualmente, una obra de arte que adquieres refleja alguna etapa de tu vida, recuerda una vivencia o a la persona que te la obsequió. Así las cosas, tus obras tienen un significado y las de tu pareja traen también su carga emocional, además de sus valores estéticos y económicos. A veces esto supone un dilema: ¿qué hacer cuando sobran las piezas y faltan paredes?

Decidir el futuro de sus respectivas colecciones no debe dar pie a una de las primeras discusiones de los nuevos esposos. Mejor vamos a utilizar criterios prácticos a la hora de escoger.

Primero, debes tener en cuenta que dos colecciones juntas brindan más posibilidades de seleccionar piezas y que las que no escojas, puedes venderlas o almacenarlas ya sea en la casa o en un almacén con las condiciones de conservación apropiadas. Rotar las obras con frecuencia alrededor del nuevo espacio en que vivirán puede variar la estética múltiples veces.

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Aquí te brindo algunos consejos para evaluar qué piezas van al espacio común:

1. En la selección de una pieza de arte suele mediar la atracción instantánea o el amor a primera vista así que, si no quieres herir los sentimientos de tu pareja, elige bien tus argumentos para descartar el futuro de una obra en el hogar. Ayuda ser práctico, razonable y tolerante en el proceso.

2. Tengan en cuenta el clima y el tipo de iluminación en los espacios donde ubicarán las piezas. Las que tiendan a deteriorarse con mayor facilidad no deben ir cerca de una ventana si vivirás en una zona húmeda o con salitre.

3. Permitan que en la selección prevalezcan las piezas que hablen de sus personalidades o que simbolicen algún momento importante en sus vidas individuales.

4. Sean justos a la hora de seleccionar el lugar donde ubicarán las piezas; si alguno adora observar una pieza porque le brinda sentimientos de alegría o esperanza, no la confinen a un rincón olvidado. 

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5. Tengan en cuenta los temas de las obras con relación al espacio que ocuparán. Por ejemplo, una pieza que sin duda se convierte en tema de conversación por su confección o por su temática no debe ir en el comedor, sino que será más útil en la sala donde atiendes invitados. Mantén el balance y la armonía entre la obra, los objetos con los que convive –sofás, mesas, flores- entre otras piezas que le acompañan y, muy importante, los gustos e intereses de las personas que allí vivirán.

6. Acepta las obras que heredes de tu familia, siempre hay algún lugar para ellas. 

Recuerden que ahora comienza su vida como coleccionistas en pareja y ese es un viaje de amor que también puede ser maravilloso.