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Vivir a lo mini

Por: Rosi Legido/ EFE REPORTAJES

Reducir las pertenencias a únicamente lo indispensable, resulta ser para muchos su terapia de felicidad. Los llamados minimalistas aseguran que lo que no es importante en la vida únicamente sirve para distraernos y no aprovechar el tiempo. Se valora, de este modo, las experiencias en lugar de lo material.

Pese a lo idílico de este modo de vida, hacer el cambio no resulta fácil en una sociedad moderna donde el consumismo se entiende como un ocio, pero una vez logrado, se piensa, se siente y se vive de otra manera. Se trata de cuestionarse la necesidad de un objeto, cuántas veces se usó, cuánto dinero costó o sigue costando y el tiempo que conlleva su mantenimiento, así como las ventajas que supondría venderlo, regalarlo o donarlo a una ONG.

Menos es más 

Vivir en un espacio de pequeñas dimensiones es esencial para ayudar a consumir menos, ya que en un menor espacio caben menos objetos. Esta filosofía de vida es la de aquellos que optan por vivir en las llamadas “tiny houses”.

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El tamaño de las minicasas es reducido, como su coste. En apenas dieciocho metros cuadrados, el espacio de distribuye de manera inteligente y cada rincón se aprovecha otorgándole más de una utilidad. Armarios convertibles en camas o suelos de los que sale una mesa, son algunas de las ideas con las que sus constructores logran enamorar a un público cada vez más amplio. Estos minihogares versátiles resultan útiles incluso para familias con niños o animales, y cuentan con la ventaja de poder viajar por el mundo con tu propia casa como alojamiento, bien sea móvil con ruedas o de fácil transporte.

Daniel Corbí, arquitecto y gerente de microcasas.com,  decidió apostar por estas construcciones como un negocio con futuro y, además, respetuoso con el entorno. “Todos nuestros clientes nos manifiestan un deseo de respeto al medioambiente y prefieren vivir de una forma mucho más sostenible gracias a la posibilidad del mínimo consumo energético que proporcionan nuestras microcasas”, puntualiza.

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El perfil usual es el de una persona que necesita un pequeño espacio habitable como casa o para diferentes usos, tales como despacho, habitación extra de invitados o un espacio para uso biblioteca, sala de yoga e, incluso, vivienda vacacional. “Solicitan un gran nivel de aislamiento para no depender de instalaciones tales como aire acondicionado, evitando así el sobrecalentamiento de estas casitas en verano”, señala Corbí.  

Alternartiva a la crisis económica 

En ocasiones son las situaciones las que obligan a llevar este modo de vida, ya que en tiempos de crisis no todo el mundo puede costearse una casa. La escasez de dinero o limitación de terreno hacen que sea una opción que cada vez más personas se plantean. Para otras muchas, la decisión viene motivada por un espíritu nómada y una conciencia medioambiental ya que, vivir a lo mini, supone producir menos residuos. Asimismo, estas viviendas suelen estar construidas con materiales reciclados y suelen valerse de energías renovables. Cascales recalca que “el mantenimiento no resulta costoso, apenas gasto luz y un gasto ínfimo de agua”.

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