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A la conquista del hogar

Por: Sylvia Villafañe

Algunos entusiastas se decantan un tiempo por la pintura, otros pasan un periodo enamorados de la escultura y luego se interesan por la serigrafía o la talla de santos. Hoy comparto un renglón que siempre despierta mi curiosidad y admiración: la cerámica.

No es de extrañar que ésta sea considerada por algunos el origen de todo ya que su material primario, el barro, es el resultado de la mezcla del agua y la tierra y, cuando se seca, se torna resistente y duradero. Esa aparente simpleza convierte al barro en un material idóneo para experimentar en las manos de un niño, en los intentos de ceramistas aficionados que lo acogen como pasatiempo y en las manos de artistas quienes dirigen hacia él toda su atención, conocimiento y estudio.

Conversé con la artista Beatriz Martí quien escogió este arte para crear. “Desde que soy unaniña, he visto aquí una apreciación bien especial por el medio de la cerámica; a la gente le fascina. El público tiene una afinidad al material porque hay una historia grande de su uso en Puerto Rico, por eso ves que les interesa desde el trabajo de un artesano en las Fiestas Calle San Sebastián hasta lo que se exhibe una galería de arte o en cualquier museo”, comentó Beatriz. Y me dijo más. Para ella las personas reaccionan al barro “porque hay un misterio”. “Les intriga cómo es posible que de ser un pedazo maleable de materia termine convirtiéndose en un Rey Mago, en unavasija chiquita, en una bailarina de ballet o en un enorme mural”, afirma, “siempre preguntan ‘¿cómo lo hacen?, el barro viene de la tierra pero se convierte en un pedazo de piedra vitrificado’”.

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Desde la década del 50’, creadores locales venían experimentando con la cerámica en Puerto Rico; incluso el estadounidense Hal Lasky creó la fábrica Puerto Rican Pottery. Con la llegada en los 60’s de otros exponentes del exterior como la argentina Susana Espinosa o la mexicana Toni Hambleton, sigue floreciendo la disciplina que comienza a enseñarse en la Universidad de Puerto Rico y en el Instituto de Cultura Puertorriqueña.

Espacios como Galería Estudio Caparra o Manos acercaron al público la producción local decerámica y ya en los 80’s, de la mano de Susana Espinosa, Bernando Hogan, Toni Hambleton, Jaime Suárez y Aileen Castañeda, se creó un movimiento definitivo para el crecimiento de la cerámica local: Casa Candina. Hasta el 1992, y desde su sede en Condado, ésta se convirtió en un importante espacio educativo para nuevas generaciones de ceramistas gestados en nuestra isla. Incluso impulsaron la Bienal de la Cerámica Contemporánea Puertorriqueña que luego se llamó Premio Casa Candina de la Cerámica Contemporánea Puertorriqueña. Hace dos años, el Centro de Estudios Humanísticos Josefina Camacho de la Nuez, de la Universidad del Turabo, abrió la Sala Duquella-Wadestrandt de Cerámica Contemporánea.

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Pero sin duda, cuando se piensa en cerámica, a nuestra mente viene la monumental obra “Tótem telúrico” de Jaime Suárez, en la Plaza del Quinto Centenario en el Viejo San Juan. Con 40 pies de altura, la escultura está confeccionada en granito y decenas de réplicas de cerámicas taínas. 

Beatriz resalta que si las piezas en cerámica están instaladas correctamente en exterior -se utilizan tornillos y pega de construcción- toleran calor, lluvia y hasta vientos. “Esas piezas son para siempre, es igual que los mosaicos, pueden ser obras removibles, lo chévere es que requieren poco mantenimiento. En Puerto Rico gustan mucho las piezas que mezclan la rudeza del material con la suavidad del satinado de los esmaltes, es cónsono con nuestra personalidad y con nuestra naturaleza”. 

Si algo nunca falta en un espacio en Puerto Rico es una obra en cerámica.