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Antonín Nechodoma y Frank B. Hatch: el dúo dinámico de la construcción en Puerto Rico del 1905 al 1925

Por: Beatriz del Cueto, FAIA, FAAR/ Especial para Construcción
Arq. Beatriz del Cueto

El presente artículo está escrito en memoria del Arquitecto Thomas S. Marvel, FAIA (1935-2015).  

Aunque no fui su alumna ni tuve el privilegio de trabajar en su oficina, nos unía la pasión por la investigación arquitectónica; más recientemente, aquella relacionada con los enigmáticos Antonín Nechodoma y Frank Bond Hatch, arquitecto y contratista, respectivamente.  

El Arq. Marvel dedicó gran parte de su vida a investigar al Arq. Nechodoma y como resultado en 1993 publicó el libro Antonin Nechodoma Architect, 1877-1928 - the Prairie School in the Caribbean. Pero como muchos saben, una investigación nunca termina y continuó durante su vida. Un vídeo tomado en abril de 2014 grabó una charla informal que ofreció el Arq. Marvel en lo que fue la Casa Korber, hoy Sinagoga de Miramar, y recoge sus comentarios más recientes sobre estos individuos. El enlace para acceder el vídeo es: https://youtu.be/OQscXOBYUFw 

Mi investigación referente a Nechodoma y Hatch no estuvo dirigida al estilo de los edificios que produjeron juntos, sino a las tecnologías utilizadas para construirlos que fueron los morteros de cemento Portland, la piedra artificial o la piedra plástica como se les conocía a principios del Siglo 20. Estos materiales fraguaban o secaban rápidamente, endurecían bajo el agua y protegían los edificios del agua y contra el fuego. El bloque de concreto y el hormigón armado fueron productos del cemento, además de ser los materiales más utilizados para las estructuras de Nechodoma y Hatch, quienes fueron verdaderos pioneros en la industria de la construcción puertorriqueña y dominicana durante más de dos décadas, no solamente por el tipo de arquitectura que construyeron, sino por el uso (a veces arriesgado) de estos materiales innovadores. La obra que realizaron en conjunto, en ambos países, ha permanecido principalmente debido a su buena construcción.

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A pesar de ambos haber estado integrados a la sociedad puertorriqueña de su tiempo (más Hatch, casado con una ponceña, que Nechodoma), según se evidencia en las revistas sociales de la época, es sumamente escasa la información sobre la vida privada de estos profesionales. Según el Censo Militar de Puerto Rico de 1900 [civiles, residentes de los Estados Unidos (ubicados) en Estaciones Militares o Navales], Frank B. Hatch era un carpintero de 29 años de edad, proveniente de Maysville, Maine, que probablemente llegó a Puerto Rico como parte del personal militar que se estableció en la Isla luego de la Guerra Hispanoamericana de 1898. Cinco años más tarde, el mismo se promovía activamente a través de anuncios en la prensa local, en este caso en el San Juan News fechado 8 de marzo de 1904: "F.B. Hatch - Contractor and Builder; Motto: promptness and neatness".

El Arq. Marvel logró esclarecer gran parte de la vida de Nechodoma en su libro, y por eso sabemos que conoció a Hatch al ambos ser miembros del Elks Club of San Juan en 1905. Nechodoma había sido contratista y carpintero en Chicago hasta 1905, y luego aparece como arquitecto y socio de una firma en Jacksonville, Florida, en ese mismo año. La introducción a las comunidades Metodistas que se establecieron en Puerto Rico durante los años inmediatos a la Guerra Hispanoamericana puede haber ocurrido en ese momento y en Puerto Rico, promovida por Hatch que llevaba cinco años acá y debe haber tenido para entonces contactos y clientes locales.

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En Jacksonville se construían templos evangélicos con bloques de concreto desde 1903, según Marvel. Esto debe haber influenciado grandemente los primeros intentos para estructuras similares de Nechodoma y Hatch en Puerto Rico a partir de 1906, precisamente edificadas con este material nuevo. Entre el 1904 y 1905 se considera posible que misioneros evangélicos norteamericanos trajeran consigo los moldes de metal necesarios para la fabricación de bloques huecos de mortero de cemento prensados, o bloques de concreto. Esta tecnología “rápida y económica” serviría para acelerar la construcción de iglesias, colegios, universidades y hospitales para sus congregaciones. Los bloques proveyeron un material a prueba de fuego y con menor peso que la piedra que imitaban. Los primeros moldes producían unidades sencillas en los lugares de los proyectos, utilizando los agregados  en el sitio.

Nuestra investigación indica que el primer edificio construido con bloques de concreto en Puerto Rico fue edificado por Hatch en 1906.   No se menciona arquitecto o diseñador para esta estructura del Asilo para Niñas George O. Robinson, demolido en 1941 para ampliar las instalaciones del hoy día Robinson School en el Condado. 

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Los primeros dos proyectos de Nechodoma y Hatch como equipo profesional, edificados entre 1907 y 1908, aparentan haber sido las Capillas Metodistas de Aibonito (demolida) y la de la Playa de Ponce, estructuras casi idénticas aunque con la fachada frontal invertida. 

En 1908 también colaboraron para construir la Union Church en Miramar o la primera Iglesia Metodista  Episcopal (hoy día Capilla de Lourdes en la Avenida Ponce de León) cercana a la ciudad capital de San Juan. Durante la ceremonia de inauguración ocurrió una inusitada situación que selló el futuro diseño y construcción de las edificaciones Metodistas a cargo de Nechodoma y Hatch.  Según se detalla en un artículo publicado en El Defensor Cristiano fechado 15 de febrero de 1908, durante la dedicación del templo “...siguió un acontecimiento que nunca se borrará de nuestras mentes. Dada una invitación para si alguien deseaba empezar una vida cristiana y consagrarse a Dios con el nuevo edificio, tres personas se levantaron y vinieron a arrodillarse ante el altar, declarando así su fe en Jesucristo y consagrándose a Dios. Dos eran niñas del Asilo Robinson, el tercero era Mr. A. Nechodoma, el arquitecto de la iglesia. Este hombre con su inteligencia trazó la iglesia más bonita en esta isla, y ahora entrega su corazón a Dios, el arquitecto del universo. -Esto si es singular, decía un señor, este hombre hizo una casa para el Señor, y luego encontró a Dios en ella... -“

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Se considera que como ambos profesionales eran feligreses metodistas, una gran cantidad de los primeros edificios para esta comunidad en Puerto Rico fueron diseñados y construidos por el equipo Nechodoma/Hatch.  Este “dúo dinámico” de extranjeros vivió, trabajó y dejó una huella indeleble en la fábrica arquitectónica puertorriqueña.  No tenía par el trabajo de alta calidad que produjeron juntos, que resultaron ser magníficos exponentes de edificios de todo tipo.  

A pesar de que Hatch construyó para otros arquitectos, rara vez Nechodoma utilizó otro contratista para sus diseños, lo que podría explicar la cantidad reducida de planos y detalles que exhiben los proyectos de este famoso diseñador. Hatch era feligrés y casi el constructor o contratista exclusivo de la Iglesia Metodista de Puerto Rico y pudo haber sido el contacto a través del cual se importaron los primeros moldes de bloques a la Isla. El bloque de concreto se había convertido en el material de construcción preferido para los templos Evangélicos en todo Puerto Rico como lo demuestran las fotos de principios del siglo 20. Tanto como 14  templos Metodistas y Presbiterianos y otros edificios relacionados a las comunidades misioneras evangélicas, fueron construidos utilizando bloques de concreto durante la primera década del siglo 20 en Puerto Rico. Debido a esto, Nechodoma pudo haber sido el primer arquitecto que especificó estas “piedras artificiales” como material edilicio en el Caribe. 

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Residencias privadas unifamiliares forman parte importante de las estructuras de bloques de concreto y hormigón armado de principios del siglo 20 en Puerto Rico. Un gran número de estas casas fueron diseñadas por el equipo profesional de Nechodoma y Hatch entre 1905 a 1925, quienes nunca estuvieron asociados formalmente aunque colaboraran frecuentemente. Por lo general, estas eran de un solo nivel de altura, elevadas del suelo por las escalinatas de entrada (raised-cottages). Sus zapatas y muros de carga eran de bloques de concreto con su cara exterior frecuentemente simulando sillares o piedra cortada o de hormigón armado. Sus pisos eran en su mayoría de madera, pero a veces lo conformaban baldosas o mosaicos hidráulicos de cemento. Y los techos altos con declives a cuatro aguas estaban labrados con madera y cubiertos por algún tipo de teja, que podrían haber sido de aluminio o estaño. 

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En la República Dominicana, los dueños de las residencias de las clases acaudaladas, por lo general interesados en los materiales de construcción progresistas y de moda utilizado en otros países, hubieran deseado expresiones arquitectónicas y tecnologías similares a aquellas promovidas en el extranjero.  Debido a las relaciones comerciales de la clase industrial dominicana con EE.UU., hay prueba de que durante la primera década del siglo 20, las tecnologías del bloque de concreto y el hormigón armado fueron importadas a la República Dominicana probablemente por los contratistas o constructores del periodo.

Nechodoma había tenido un puesto con el gobierno dominicano desde 1908, y más tarde estableció una sucursal de su oficina privada de diseño en Santo Domingo, la capital. La residencia de bloques de concreto simulando sillares construida para el banquero puertorriqueño Santiago Michelena-Belvé que data del 1912, fue diseñada por Nechodoma, y pudo haber sido edificada por el contratista Frank Bond Hatch. Ambos profesionales tenían oficinas y proyectos tanto en Puerto Rico como en la República Dominicana. Además, contaban con la vasta experiencia en tierra Boricua para diseñar y construir utilizando bloques de concreto, tecnología edilicia que les había funcionado bien. Hatch se establecería como empresario de construcción en Santo Domingo en 1919, cuando su compañía se anunciaba como: "Hatch y Carbia Construction Co. - Contratistas Generales y Constructores".  

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Hatch falleció en 1925 y la revista Puerto Rico Ilustrado cubrió su funeral y entierro. Nechodoma lo sobrevivió por solo tres años falleciendo luego de completar, según Marvel, sus tres residencias más notables: la Korber (1916), la Georgetti (1917) y la Roig (1919). Ambos fallecieron en la cúspide de sus respectivas carreras dejando un legado difícil de igualar.

Curiosamente, la pasión por el uso de los bloques de concreto como material estructural, se extinguió rápidamente en Puerto Rico para esta época, principalmente debido a la preferencia por el uso de hormigón armado, una tecnología contemporánea a los bloques, que fue adoptada por la industria de la construcción local acostumbrada a construir estructuras de albañilería utilizando formaletas y encofrado, igual que había sido el caso para las estructuras antiguas de mampostería. Además, nuevas ordenanzas de construcción recomendaron el hormigón armado sobre cualquier otra tecnología por su resistencia probada a los huracanes y terremotos. 

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Durante la ceremonia celebrando la vida del Arq. Thomas S. Marvel, FAIA, el 9 de noviembre de 2015 en el monumental templo, de su diseño, de San Francisco de Sales en Cataño, el Arq. José R. Marchand Sifre, AIA dijo: “...Yo pienso que estamos viviendo un momento histórico en la historia de la arquitectura de Puerto Rico. Como a veces ocurre en la literatura y en el cine, se ha completado una 'trilogía', Antonín Nechodoma, Henry Klumb y Thomas S. Marvel Jova, tres grandes arquitectos que adoptaron a Puerto Rico y realizaron una contribución trascendental al país en la arquitectura, los planteamientos urbanísticos y la planificación...”. En efecto, en aquel momento, todos los presentes honramos a uno de nuestros arquitectos más prolíferos, quien al igual que otros profesionales no nacidos en tierra Boricua, decidieron establecerse aquí y dedicar su   talento y conocimiento para el beneficio y calidad de vida de los que habitamos esta isla.

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Sobre la Arq. Beatriz del Cueto

La autora es arquitecta licenciada en Puerto Rico con especialización en el campo de la Conservación Histórica, Fellow del Instituto Americano de Arquitectos, Fellow de la Academia Americana en Roma, Fellow del James Marston Fitch Foundation, y Premio Henry Klumb 2012. Es socia principal de la firma Pantel, del Cueto & Asociados en Puerto Rico desde donde ofrecen asesoría en asuntos relacionados al patrimonio construido y temas que incluyen la historia, la arqueología y la arquitectura tradicional.

La Arqta. del Cueto estableció y fue la primera Directora del Laboratorio de Conservación Arquitectónica de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Puerto Rico donde fue docente por 17 años. Ha estudiado a fondo los materiales y tecnologías edilicias tradicionales en Puerto Rico y la región del Caribe, y ha enfocado sus nuevas investigaciones y publicaciones a tecnologías y materiales más recientes como el cemento Portland y el hormigón armado. Sus artículos técnicos y proyectos de arquitectura han recibido numerosos premios y han sido publicados en revistas profesionales de prestigio.