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Dialogando verde: ¿Lo sentiste?

Por: Dr. Fernando Abruña Charneco, FAIA
Dr. Fernando Abruña Charneco/ Archivo GFR Media

Hace una semana participé de una reunión del comité NACEPT en las oficinas centrales de la EPA (Environmental Protection Agency) en Washington, DC. 

NACEPT es el acrónimo del National Advisory Council on Environmental Policy and Technology o Concilio asesor nacional en política ambiental y tecnología. Este comité esta compuesto por unas 20 personas que representamos diferentes sectores de la sociedad. En ella se encuentran representantes de grandes empresas multinacionales, académicos, científicos, representantes de comunidades marginadas o desaventajadas, comunidades tribales, y pequeños empresarios profesionales como el humilde arquitecto que escribe esta columna, entre otros. En la pasada reunión discutimos cómo la EPA puede insertarse en esta revolución conocida como Ciencia Ciudadana, Ciencia Participativa, Ciencia Colaborativa o Ciencia Comunitaria. 

Es un concepto de investigación compartida entre la sociedad "at large" y la comunidad científica para hacer investigaciones que de otra forma no podrían ocurrir por motivo de las complejidades en las escalas de muestreo a niveles regionales, nacionales y mundiales que suponen.

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En Puerto Rio, este es un experimento que  tiene varios años de historia a través de diversos programas implantados por Para la Naturaleza, una división del Fideicomiso de Conservación.

Un ejemplo será suficiente para mejor entender el concepto de esta novel modalidad de investigación científica, que incluye las ciencias sociales. El USGS (United States Geological Service) ha iniciado un programa de Ciencia Ciudadana titulado Did you feel it? (¿Lo sentiste?).

A través de la red social Twitter, las personas pueden enviar una nota diciendo cuando han sentido un movimiento sísmico. Esto per mite desarrollar de forma casi instantánea mapas que identifican la extensión de un evento sísmico más allá de lo que puede registrar un sismógrafo.

Este tipo de información genera un mapa repleto de puntos de fácil lectura e interpretación.

Podemos imaginarnos el potencial que esta estrategia de investigación científica puede tener en nuestra isla. Podríamos, quizás, a través de apps en teléfonos inteligentes pedirla a la comunidad que nos informe si practican el reciclaje. Al recibir la información se podrá generar un mapa  que nos informe en que lugares de Puerto Rico se recicla más. Esto permitirá estudiar con más detalle la "geografía" del reciclaje, identificar comunidades que adoptan estas conductas y así por el estilo. Estudios similares pueden hacerse con el olor de la quema de basura clandestina, olores de escapes de gas, salideros de agua... las posibilidades son enormes. Los Departamentos de Ciencias de Computación de nuestras universidades pueden reclutarse para que sus estudiantes desarrollen instrumentos a través de redes sociales y teléfonos inteligentes para estos fines. Todas estas investigaciones pueden generar información útil y liberadora. ¿Cuando comenzamos con esta estrategia a nivel de nuestra isla?

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El autor es Arquitecto practicante, Catedrático retirado de la Escuela de Arquitectura de la UPR, Fellow del American Institute of Architects, fundador y pasado presidente del US Green Building Council del Caribe y la autoridad reconocida sobre el tema en Puerto Rico.