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El “Botiquín María” para tu casa

Por: Fernando Abruña Charneco, FAIA| dialogandoverde@gmail.com

De la misma manera que se recomienda (para atender eventos catastróficos), preparar una mochila de emergencia con medicamentos y productos de primera necesidad, hoy les presento el “Botiquín María” para atender y recuperar resilientemente nuestra operación diaria luego de los estragos de un huracán. En mi pasada columna presenté el botiquín para condominios, hoy lo hacemos para la vivienda individual. 

ELECTRICIDAD. Instala (o adquiere) un sistema fotovoltaico con baterías para atender las cargas críticas. Con el fin de mantener accesible los costos de estos sistemas puedes optar por uno relativamente pequeño para manejar la nevera, dos abanicos, cuatro luces y su teléfono celular. Asegúrate que la nevera tenga un consumo de aproximadamente 365 kWh al año, dos abanicos de ±40 watts cada uno y cuatro luces LED de ± 8 watts cada una. Para atender esta carga necesitarás un sistema de dos paneles fotovoltaicos de 250 watts cada uno, un inversor compacto y baterías de 48 voltios con una capacidad total de 150 amperios para atender hasta tres días borrascosos con poco sol. En ese transcurso de tres días habrá suficiente radiación solar para recargar las baterías y seguir operando hasta que se restablezca el servicio eléctrico.  

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Para que la nevera consuma la mínima cantidad de electricidad será conveniente mantener uno o dos galones de agua helados en el congelador; esas masas de hielo actúan como una batería pasiva. Puedes -alternativamente- exponer a la radicación solar disponible, multiplicidad de dispositivos (“gadgets”) solares incluyendo luces fotovoltaicas que incorporan un panel, batería y lámpara en una sola unidad. También están disponibles en el mercado abanicos fotovoltaicos con la misma capacidad. Se cargan durante el día con energía solar y se operan en la noche con la energía acumulada en sus baterías. Uno de mis dispositivos fotovoltaicos favoritos incorpora un abanico, una lámpara y una linterna removible en una misma unidad. 

Lámparas y abanicos de cuerda y de gatillos que se oprimen por cortos períodos de tiempo para cargar sus baterías utilizando nuestra fuerza muscular pueden ser otra opción para operar estos equipos eléctricos. Las lámparas de gravedad (“gravity lights”) se cuelgan en algún punto alto cerca del plafón y generan luz a través de la fuerza de gravedad sin necesidad de baterías. Iluminan de forma instantánea tirando de un cable para elevar un peso que luego baja lentamente por gravedad, creando de 20 a 30 minutos de luz en su descenso. 

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AGUA. Más allá del uso de cisternas alimentadas por la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (que también recomiendo), puede instalar una cisterna inteligente. Esta cisterna cosecha aguas de lluvia que caen sobre el techo de su casa; se coloca por debajo del nivel de techo, pero sobre el nivel de la boquilla de la ducha. Esto significa que serán más útiles cisternas anchas y llanas que estrechas y altas. Mientras mantengas la cisterna sobre el nivel de la boquilla de la ducha podrá alimentarla junto a los lavabos e inodoros de la casa utilizando la fuerza de gravedad y sin necesidad de bombas eléctricas que puedan fallar o no tener energía para operar. El agua saldrá con poca presión, pero esto será una inconveniencia temporal. Si no puedes implantar esta estrategia -como mínimo- debes colocar un tanque de 40 a 55 galones debajo de un drenaje de techo, capturar el agua de lluvia y luego utilizarla. También puedes adquirir duchas para acampadores. Estas se consiguen en capacidades de dos a cinco galones y consisten típicamente de una bolsa de plástico grueso color negro con una manga y boquilla de dispersión de agua. Puedes dejar la bolsa al sol por un rato y luego colgarla en el interior para darte un duchazo de agua caliente. No te equivoques, el agua puede estar realmente caliente, así que, utilízala con cuidado y prudencia. El puertorriqueño promedio consume 50 galones de agua por persona por día. Una cisterna de 600 galones alimentada por la AAA (muy comunes en Puerto Rico) durará solamente tres días para una familia de cuatro personas. Si controlas tu consumo a solo 15 galones por persona por día, esa misma cisterna suministrará agua para la misma familia, por 10 días. Los inodoros deberán utilizarse solo con agua de lluvia y practicar un dicho en inglés que dice: “If it’s yellow let it melow, if it’s brown, flush it down”. Alternativamente puedes tratar un inodoro de composta que convierte el excremento humano en abono para las plantas. Su costo ronda entre $1,200 y $1,500 pero no consume agua ni requiere de un pozo séptico.

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Para obtener agua potable, existen purificadores de agua por gravedad que tampoco requieren electricidad. Consisten de dos receptáculos (típicamente de plástico o acero inoxidable) uno sobre otro. En el superior se vierte el agua contaminada o de dudosa limpieza y se deja pasar por unos filtros de cerámica (instalados en su interior). El agua que pasa por estos filtros se deposita en el receptáculo inferior y es apta para consumo humano. Otra estrategia alterna consiste en el uso de Cloro. Este se puede dosificar en proporciones de 8 gotas/galón o 5 cucharaditas por cada 50 galones. Esta proporción potabilizará el agua.

COMUNICACIÓN. Tu mejor opción para mantenerte informado será un radio portátil de múltiples opciones de operación. El radio ideal tendrá posibilidad de: 1) cargarse exponiéndolo a la radiación solar, 2) cargarse manualmente con una manivela rotativa o un gatillo, 3) operar con baterías convencionales o recargables (con el sol o tu sistema fotovoltaico de cargas críticas que también recargará tu teléfono celular).

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El autor es arquitecto practicante, catedrático retirado de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico, fellow del American Institute of Architects, fundador y pasado presidente del US Green Building Council del Caribe y la autoridad reconocida sobre el tema en Puerto Rico.