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Farmacia Betances: 128 años de continuidad

Los edificios históricos tienen la misión de permanecer a través de los siglos y actuar como escenario de la vida de los seres humanos.  

Resulta muy grato saber que podemos documentar la historia de un edificio a través de los siglos 19, 20 y 21, y su relación permanente con el uso de farmacia. Esta es la historia de la Farmacia Betances.

El edificio en el que ubica la farmacia desde su construcción ha pasado por varios propietarios, sin embargo, su uso ha permanecido de forma ininterrumpida desde el 1888. La continuidad del compromiso de varias familias con la Farmacia Betances es una de las más interesantes que hemos encontrado.

La última familia a su cargo la ha mantenido por más de 60 años y vive orgullosa de su legado histórico. Conocer a doña Alicia Martínez nos recuerda que la historia se conserva también a través de una maravillosa conversación. La historia de la Farmacia Betances está totalmente relacionada a la historia  de la Familia Zayas-Martínez.   Doña Alicia narra la continuidad de su dedicada vida profesional como farmacéutica y su relación de su familia con las farmacias Betances, San Blas y Baldorioty.

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El origen de la Farmacia Betances se remonta al 1888 cuando don Manuel Betances construyó el edificio y fundó la farmacia.  La  estructura   original de dos pisos se construyó en mampostería de ladrillo y piedra.  En el interior se conservan los plafones y en el recetario el antiguo horno para la preparación de los medicamentos, muy parecido al fogón casero de las residencias de la época.  El fogón es una construcción espectacular en ladrillo.

Don Manuel Betances fue  alcalde de l pueblo y dotó de un nuevo acueducto al pueblo de Coamo.  Al morir, su viuda y su hijo mantuvieron la farmacia. El hijo de don Manuel murió muy joven y la farmacia fue vendida primero a la familia Emanuelli y luego a la familia Suro. En 1956 don Justo Zayas la adquirió.

Don Justo, oriundo de Coamo, conoció a doña Alicia Martínez mientras ambos estudiaban farmacia en Río Piedras.   Al terminar ambos sus estudios y prácticas se casaron y se establecieron en Coamo.  Don Justo, quien  venía de familia de comerciantes de la tienda La Carmelita, decidió abrir su primera farmacia llamada San Blás en un pequeño local en la Calle Quintón en el   1954.  Posteriormente, compró la Farmacia Betances y mudó la Farmacia San Blás a un local en la calle Baldorioty.  Además, adquirió la antigua Farmacia Felícita y la convirtió en la  Farmacia Baldorioty  hace 30 años.  Él se convirtió en dueño de tres farmacias simultáneamente.

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Además de haber sido  un eminente farmacéutico, don Justo fue    un comerciante visionario y arriesgado.  Don Justo y doña Alicia   lograron que tres de sus hijas continuaran con el legado de su profesión.  Así es como Norma, Lourdes, Leila y su hermano Justo, quien  estudió también auxiliar de farmacia, continúan con el compromiso del legado de sus padres.  Cada una de ellas administra una farmacia en la Zona Histórica de Coamo.  La Farmacia Baldorioty, la Farmacia San Blás y la Farmacia Betances son el legado de la familia Zayas Martínez.

La Farmacia Betances estuvo a cargo posteriormente de doña Alicia y su hija Lourdes. Actualmente la Farmacia Betances es administrada   por su hija Lourdes.  

La licenciada Lourdes Zayas tiene  su oficina en el área del antiguo horno o fogón de la farmacia, rodeada de la historia, con sus    paredes  en  ladrillo, la técnica de construcción del Siglo 19. Ella refleja  la continuidad del compromiso iniciado por don Manuel Betances y continuado por don Justo Zayas.   

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Al entrar al edificio se aprecia su carácter histórico y sobre todo, ese calor humano del trato especial que era y es característico del comercio local.  El edificio no solo guarda la historia de su arquitectura, guarda la dedicación del servicio al cliente, ese cliente que en busca de sanación todavía se acerca a la farmacia para solicitar sabiduría y calidad de vida.  

La Farmacia Betances ha superado 128 años de uso continuo desde su fundación.  Las familias que la han administrado han tenido el mismo compromiso que tuvo don Manuel Betances al fundarla.  La Farmacia Betances es un patrimonio histórico y arquitectónico de Coamo.