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Humanismo: feminismo para hombres

Por: Arq. Ricardo Álvarez-Díaz, AIA, NCARB/ Presidente Asociación de Constructore
(Archivo GFR Media) Arq. Ricardo Álvarez-Díaz

Como esposo y padre de tres hijas pequeñas, tengo un interés sincero y profundo en el rol progresivo de la mujer en Puerto Rico.  De igual forma, como principal de una firma de arquitectura y diseño, operación que dirijo mano a mano con mi esposa y socia, Cristina Villalón, soy testigo  del rol protagónico que cada día más ejerce la mujer dentro del mundo comercial a nivel global.   

Los cambios en las últimas décadas han sido enormes. Sin embargo, las exigencias hacia la mujer ahora son mayores a pesar de los múltiples avances logrados dentro del movimiento comúnmente llamado el feminismo.  Parte del problema, independientemente de que haya mujeres destaca das y que el rol femenino evolucionara, es que el rol del hombre no ha evolucionado a la misma velocidad y se ha quedado relativamente estacionario. Frente a la enorme ola de transformaciones sociales y comerciales que trajo consigo el surgir del feminismo, el hombre se ha quedado básicamente en el papel de observador. 

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Hay una razón para eso. Hoy por hoy, en la gran mayoría de los países alrededor del mundo, los hombres todavía son criados desde pequeños bajo la premisa de que su rol primordial en la vida es servir de sostén económico para la familia.  Por ende, su autoestima como hombre se basa en gran parte en cuán alto puede ascender por la escalera corporativa o cuánto dinero puede producir para proveer para su familia. En estas situaciones, la responsabilidad de cuidar o proveer sostén emocional a la familia se considera responsabilidad principal de la mujer. Si el hombre se envuelve en el cuido de la familia o la casa, se considera como una tarea opcional—y en ciertos casos, hasta redundante.  

El camino hacia la equidad de género empieza con alterar estas creencias. Abunda la analista política Anne-Marie Slaughter: “La verdera igualdad de género recae en reconocer que el trabajo que las mujeres han hecho tradicionalmente es tan importante como el trabajo que tradicionalmente han hecho los hombres, no importa quién lo haga”. 

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Curiosamente, varios estudios a través de los años han confirmado que las personas, las compañías y hasta los países donde hay mayor equidad de género, donde existe un ambiente en el cual se comparten responsabilidades entre los sexos—tantos los hombres como las mujeres- tienden a ser más productivos, más saludables y más contentos con su vida a nivel personal y profesional.   

¿Pero cómo lograr el balance? Los estereotipos tradicionales distribuyen responsabilidades basados en sexo. Sin embargo, la responsabilidad de la evolución del rol femenino no puede recaer sola y exclusivamente en la mujer. Requiere que el rol del hombre, también evolucione. Los roles y responsabilidades tienen que ser compartidos. El género no puede ser el factor que predetermine los roles domésticos. 

La verdadera equidad de género, la plena igualdad, no significa enfocarse exclusivamente en el apoderar a la mujer en términos tradicionalmente masculinos. Se trata más bien de encontrar un balance que permite a ambas partes compartir las responsabilidades del hogar y del trabajo. 

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Porque, al final del día, donde verdaderamente compartimos las responsabilidades, compartimos el poder.

El autor es esposo, padre de tres niñas, arquitecto y presidente de la firma de Álvarez-Díaz & Villalón® Architecture and Interior Design con oficinas en San Juan y Miami. www.alvarezdiazvillalon.com. El arquitecto va a formar parte de la actividad “Conversations with Men” a llevarse a cabo el próximo 10 de febrero a las 5:30 p.m. Para más información búsquelo en www.eventbrite.com.