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Las crisis por el COVID-19 y el efecto en el mundo edificado

Por: Ing. Guillermo Álvarez Cartañá | atscements@gmail.com

Una crisis -sin importar su naturaleza- es una disrupción del orden normal y común de las cosas. Durante la última década, en Puerto Rico hemos sufrido múltiples eventos que han afectado nuestras vidas personales y profesionales. Esto ha cambiado de manera abrupta la forma de satisfacer las necesidades que se nos presentan. Fenómenos naturales, debacles económicas, deficiencias políticas y -la más reciente- una pandemia, han transformado nuestro comportamiento como ciudadanos, familias y sociedad. 

Sin duda alguna, cuando superemos la emergencia producida por la nueva cepa del coronavirus, todas las industrias tendrán que hacer modificaciones. 

A continuación, te presento algunas de ellas: 

Las escuelas y universidades se han dado cuenta de que la educación en línea es posible y efectiva. Por lo tanto, esto cambiará las necesidades de infraestructura de muchas instituciones del mundo y gran parte de estos edificios no serán necesarios. De igual forma, los hospitales y facilidades médicas se han enfrentado a un inmenso reto. Ahora les tocará crear salas de respuesta inmediata que vayan más allá de la sala de emergencia tradicional. Tendrán que diseñar áreas de aislamiento para atender pacientes con enfermedades altamente contagiosas y contar con un equipo médico y recursos paralelos a la situación actual. 

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La crisis sanitaria también ha develado la falta de espacios para realizar pruebas de laboratorios de manera eficiente y que no pongan en riesgo a otros. De igual manera, la infraestructura de telecomunicaciones continuará experimentando grandes demandas que a su vez crearán nuevas necesidades que hay que atender. 

Es labor de los arquitectos y constructores identificar esas nuevas necesidades y comenzar a proveer soluciones. La empresa privada y pública ha experimentado la realidad de operar de manera remota, con menos personas y en horarios limitados. Esto les permitirá que cuando reanuden operaciones regulares puedan hacerlo desde espacios reducidos y con otros tipos de tecnologías. Para que esa nueva realidad marche con éxito dependerá de estaciones remotas y oficinas compartidas. Se trata de espacios donde varias personas de diferentes empresas puedan coexistir y laborar sin una entorpecer el trabajo de la otra. 

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Otras edificaciones que han sentido el duro golpe de la crisis son los centros de distribución. Luego del COVID-19 estos podrían contar con microcentros de distribución satélites para no concentrar todo en un punto focal. También deberán ofrecer ambientes de trabajo más seguros y a tono con las nuevas necesidades para mantener una fuerza laboral segura y descansada.

Los aeropuertos, estaciones de tren, puertos de cruceros y otras facilidades de transbordo público deberán repensar sus espacios y tener en cuenta el manejo de público en masa. Las fábricas y centros de manufactura cambiarán de forma definitiva y posiblemente veamos mayor uso de robots en esta área.

Por otra parte, la industria de la manufactura de alimentos y bebidas son esenciales para mantener a la población en una estabilidad relativa cuando se enfrenta una crisis. Es por esto que será meritorio mirar con detalle las necesidades de producción en diferentes niveles. Habrá que pensar en una infraestructura capaz de ser autosuficiente energéticamente hablando, con sistemas de agua potable y sanitaria de avanzada. 

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Mi exhortación a los profesionales de la industria de la construcción, las instituciones financieras y los desarrolladores de obras es a que estén muy atentos a todo lo que está ocurriendo. Ya no solo en su entorno, también a nivel macro. Estos tiempos requieren de de grandes avances y tenemos que estar prestos para ofrecer soluciones viables y responsables. 

Sin temor a equivocarme, me atrevo a decir que el mundo laboral en todas las industrias tendrá una profunda transformación de prioridades y necesidades. El trabajo a distancia seguirá ganando protagonismo y tenemos que estar listos para implementar técnicas de construcción que nos permitan ejecutar más obras en menos tiempo y a menos costo sin sacrificar un gramo de calidad.