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Muere el arquitecto Jorge Swinburn Pereira, un modernista hecho en Chile

Por: El Mercurio/GDA

Construir es habitar. De eso dio testimonio el arquitecto Jorge Swinburn Pereira, fallecido anteayer, a los 86 años.

Quienes conocen su trabajo coinciden en calificarlo como sencillo, no pretencioso; destacan las casas que construyó en los años 60 y 70 en Santiago, y lo ubican como uno de los arquitectos más talentosos de una generación que adoptó reflexivamente el modernismo enseñado por maestros como Sergio Larraín García-Moreno, Héctor Valdés y Emilio Duhart.

"Era un hombre que transmitía serenidad, y su arquitectura es serena", dice el arquitecto José Rosas, profesor de la UC.

En una monografía publicada en 2007 por Ediciones ARQ, se describen sus casas como "construcciones de muros blancos, galerías y patios que raramente superan los 140 m {+2} . Levantadas con pocos medios por familias jóvenes, su modestia aparente solo acentúa la solidez de una propuesta que rehúye las claves heroicas de la modernidad, desarrollando en cambio la dimensión íntima y cotidiana de esa nueva arquitectura".

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Suya es la casa del escritor José Donoso en Los Dominicos. "Una casa blanca, preciosa, con un círculo en la entrada, quedabas atrapado en él, era una especie de patio con un gran árbol", dice Rosas.

"La arquitectura de Jorge Swinburn es de aquellas que encajan muy bien con la geografía de nuestro país, con el clima".

Fernando Pérez, arquitecto y director del Museo de Bellas Artes, destaca el trabajo de Swinburn como colaborador de Sergio Larraín, incluso en la casa de este. "Ahí se ve el ojo que Jorge Swinburn había entrenado en la arquitectura tradicional chilena, las casas blancas, de campo. Pero la maneja con otros elementos, con vigas de hormigón, ladrillo pintado blanco, y produce, entonces, algo que al mismo tiempo es nuevo y está muy bien inserto en el contexto".

"Luego hay trabajos individuales, como su casa en Pedro de Valdivia Norte, de las más notables de los años sesenta".

El arquitecto Cristóbal Molina menciona, además, las casas que hizo Swinburn para Vittorio di Girolamo y Manuel José Aldunate: "Representan una notable contribución al desarrollo cultural de esos años, fueron realizadas con una indudable sensibilidad estética, rigor y sobriedad".

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Rosas y Molina recuerdan a Swinburn también como un gran profesor de las universidades Católica y de Chile: "Era un referente junto a otros profesores, como Pedro Murtinho, Gustavo Munizaga y Alberto Montealegre", dice el primero.

Nacido en 1934, el amor por la arquitectura lo tocó a Swinburn desde niño. Cerca de Linares, donde estaba el fundo de su familia, conoció la madera, el acero, el hormigón y el adobe. Se instalaba en la carpintería del fundo para trabajar maderas como el álamo y el raulí.

También contempló los paisajes que pintaba su padre, Carlos Swinburn Izquierdo, a quien acompañaba a pintar. Luego, en viajes que hizo con Gabriel Guarda, se maravilló con las iglesias de Chiloé.

En 1954, cuando estudiaba Arquitectura en la UC, Swinburn tomó un libro sobre Gaudí. Lo que vio lo llenó de dudas sobre lo que estaba aprendiendo. Viajó en 1957 a Barcelona para ver la obra del español.

"La gran lección de Gaudí no es copiar sus soluciones sino buscar, como él, la inspiración en lo que está dado desde siempre: lo natural", dijo.

Quizás ese haya sido su propio móvil: "La famosa frase de Gaudí: "Originalidad es volver al origen", significa que el origen de todo es la naturaleza creada por Dios"