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No firme modelos de contratos sin leerlos

Por: Lcdo. Enrique Umpierre Suárez II/ Especial para Construcción
Lcdo. Enrique Umpierre Suárez II/ Archivo GFR Media

El Tribunal Supremo de Puerto Rico analizó recientemente si era necesaria o no determinar negligencia por parte del Tribunal de Instancia como condición para el cumplimiento específico por parte de uno de los demandados (el “Contratista”) que se obligó a defender, indemnizar y relevar de responsabilidad al dueño de la obra en un contrato de obras y servicios. 

En este caso, el demandado era el dueño y operador de un hotel, quien a su vez suscribió un contrato de servicios para la renovación y remodelación de la hospedería con el Contratista. Esto incluía el área de la entrada y del vestíbulo.

Conforme al contrato, el Contratista tenía la obligación de preparar y certificar los planos finales arquitectónicos y de ingeniería para el proyecto. Esos planos debían incluir la preparación, tratamiento y terminación de todas las superficies, incluyendo los pisos y sus elevaciones. 

Una vez terminados los trabajos contratados, una señora se accidentó mientras se encontraba en los predios del hotel. Esta, básicamente alegó que “perdió el balance por motivo de un escalón o bajada imperceptible, pues se trataba de una superficie continua, sin variante de colores ni alguna otra indicación que ayudara a detectar su existencia”. 

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Los demandantes alegaron en parte que el Contratista era responsable, ya que la condición peligrosa que ocasionó la caída de la señora  consistió en permitir que el escalón o bajada quedara (o fuera) construido de una forma totalmente imperceptible a la vista.

Según surge de los hechos discutidos en este caso, el Contratista se obligó a defender, indemnizar y relevar de responsabilidad al dueño de la obra por toda reclamación que surgiese como resultado total o parcial de su negligencia. Por no estar en controversia las obligaciones de indemnizar y relevar de responsabilidad, el Tribunal centró su análisis en la obligación de defender. Se entiende por defender, la obligación de proveer defensa legal adecuada al dueño de la obra en el pleito objeto de la reclamación más los gastos y costas que apliquen. 

Nuestro más alto foro determinó que el contrato era claro y que no se desprendía del mismo que el compromiso de proveer defensa al dueño por parte del Contratista estuviese supeditado a condición alguna más allá de la mera reclamación que surgiese o tuviese su origen parcial o total en la negligencia del Contratista. Estableciendo a su vez que tal obligación por parte del Contratista se activó al momento de presentarse la demanda o reclamación donde el demandante alegó que el daño sufrido fue ocasionado, total o parcialmente por la negligencia del Contratista.

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El Tribunal concluyó que “…condicionar la obligación de defender en este caso a que primero recaiga una sentencia que resuelva la reclamación en los méritos sería un contrasentido e inutilizaría la obligación, pues en ese entonces ya no habría ninguna reclamación que defender. Esto tendría el efecto de desvirtuar la naturaleza de la obligación de defender y convertirla en una mera acción de reembolso por los gastos en los que incurra el principal para defenderse. Eso no es lo que surge del contrato”.

Hay que poner particular atención a la última oración del párrafo anterior ya que ello nos da pie para discusión adicional sobre el tema de las obligaciones y los contratos qué es en efecto lo que dice el contrato, cuál es la voluntad de las partes y la intención en la contratación, son algunos de los tantos factores que deben formar parte de la interpretación de un contrato. 

Por tal razón, si su intención es pactar dentro de una cláusula de indemnización y relevo “Hold Harmless” la obligación de defender a la otra parte contratante sepa que inmediatamente surja una reclamación por negligencia total o parcial en su contra según estipulado y previsto en este tipo de cláusula quedará activada su obligación de proveer defensa. 

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Por lo contrario, si no es su intención proveer este tipo de defensa debe establecerlo claramente en el contrato plasmando específicamente en el mismo que su voluntad y deseo es proveer un rembolso en caso de prevalecer el reclamante en su argumento de negligencia contra usted. Claro está, lo anterior dependerá de que su contraparte en el contrato lo entienda, consienta y/o acepte.

Se desprende de la Opinión antes discutida que la cláusula en controversia era parte de un modelo de contrato por lo que humildemente advertimos que no firme modelos de contrato sin leerlos y entender el detalle de las obligaciones que se establecen mediante el mismo. Recuerde que en caso de duda siempre es conveniente que consulte con su abogado antes de comprometerse. 

El licenciado Enrique Umpierre Suárez II es presidente del Bufete E. Umpierre Suárez, C.S.P. Dicho bufete, entre otras funciones, trabaja con todos los aspectos legales relacionados a la industria de la banca y de la construcción. Para   información, acceda a www.umpierre-suarez.com, llame al 787-753-1039 o envíe un correo electrónico a enrique2@umpierre-suarez.com.