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Nuevas tendencias de la arquitectura paisajista

Por: Ileana López Avilés/ Especial para Construcción

Muchas personas confunden la arquitectura paisajista con un trabajo de “landscaping”, sin entender que la misma conlleva una carrera universitaria de mucha demanda y esfuerzo y, que al igual que la de un arquitecto, requiere de seria planificación, muchas horas de diseño y el manejo de técnicas apropiadas para llegar al producto final. Esta  puede ser un parque, un jardín vertical o cualquier otra intervención donde el protagonista es el paisaje y su entorno natural.

Según la definición correcta, “un arquitecto paisajista planifica y diseña espacios exteriores de carácter urbano y rural, basándose en las características naturales y en los valores históricos y culturales del lugar. Para conseguir este fin, utiliza técnicas apropiadas y materiales naturales o construidos, guiándose por principios estéticos, funcionales, científicos y de planificación”.

Según  la arquitecta paisajista Vilma Pérez Blanco, M.L.A., una de las más reconocidas en este campo, producto de la Escuela Graduada de Diseño de la prestigiosa Universidad de Harvard y quien cuenta con más de 50 años de experiencia en el diseño de arquitectura paisajista, con el calentamiento global y la subida de los mares, el tema de las inundaciones es cada vez más preocupante. “Por años, muchos de estos problemas se resolvían con los métodos de la ingeniería civil, con el fin de llevar las aguas al mar tan pronto fuera posible. Esto creaba problemas de contaminación, ya que las aguas no se filtraban por el camino y echándole las mismas encima al que vivía más abajo. Técnicas que iban en contra de la naturaleza”.

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A través de la arquitectura paisajista, hoy día se trabajan técnicas, como los techos verdes, las paredes verdes o pozos de retención, con el propósito de aguantar las aguas y que las mismas filtren los más lento posible para facilitar su utilización, ya se para el almacenamiento, uso de sistemas de riego o irrigar torres de enfriamiento y reducir los costos de agua. Conceptos con los que se pueden resolver múltiples problemas relacionados con el asunto de las inundaciones de las zonas urbanas de forma que favorezca la naturaleza.

Un buen ejemplo de las últimas tendencias de arquitectura paisajista es el proyecto reciente que terminó Blanco para el edificio de la Fundación del Banco Popular de Puerto Rico, en la esquina de la avenida Ponce de León y la calle Quisqueya, en Hato Rey, donde incluye el tema  del "Manejo de las Aguas Pluviales". 

“Allí tenemos paredes verdes y una placita con una cascada que sirve para airear el agua y mantenerla saludable. Mientras que el excremento de los peces, sirve de abono a las paredes verdes. El sistema está diseñado para disponer de las pluviales sin recargar el ya obsoleto alcantarillado de la zona”, dice la reconocida arquitecta paisajista.   

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Por otro lado, las pozas de retención también son una tendencia importante. Estas pueden ser una fuente, un lago o un estanque, un sitio donde se pueda almacenar el agua para que se filtre poco a poco, en lugar de correr por un tubo al alcantarillado y causar inundaciones. 

“Al percollar, el agua va dejando los contaminantes de la lluvia en la tierra, que sirve de filtro, así que cuando alcanza el mar o la AAA, va mucho más limpia”.

Un ejemplo  donde todas las pluviales se resolvieron en sitio fue el parque conocido como “Punto Verde”, en Hato Rey, un proyecto de calidad social muy importante para Blanco, donde “puse todo mi corazón”, y que actualmente se encuentra en pleito. “Allí, sin penalizar el río, y ayudándonos por la naturaleza, en lugar de dominarla lo que hicimos fue copiarla, de manera que las inundaciones se pudieran resolver en poco tiempo”.

Otro ejemplo  que agrupa las nuevas tendencias de la arquitectura paisajista es el jardín del Conservatorio de Música de Puerto Rico, en la avenida Ponce de León, en Miramar, en el que Blanco también incorporó elementos noveles, como un techo de goma de automóvil. “Este proyecto fue un gran esfuerzo. En él se observa uno de los propósitos que tengo como profesional: la misión de que las personas que lo usen sientan paz. Lograr un ambiente que brinde tranquilidad y nos proporcione un espacio de sosiego en la ciudad”.

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Para lograrlo, Blanco estudió algunas técnicas del Feng Shui, donde tomó en cuenta los colores de las plantas y árboles, el ángulo de las cosas y por dónde entraba la energía del océano al proyecto. “Allí todo está calculado. El Feng Shui tiene una lógica tremenda y está basado en normas muy estrictas. Por supuesto, tiene ciertas limitaciones, como el no poder usar cactus y palmas, por sus forma afiladas. Una escuela de música, necesitaba de un lugar donde los estudiantes se sintieran a gusto y en paz, donde pudieran practicar su instrumento al aire libre”.

“Nuestra profesión como arquitectos paisajistas no es crear algo estrictamente agradable, sino tratar de incrementar la felicidad del conjunto, armonizando el ambiente y siempre teniendo en cuenta lo social”, dijo Blanco, quien reveló que en Isla “se está sembrando la semilla, pero todavía hay mucho que aprender en relación a las nuevas tendencias de la arquitectura paisajista”.

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