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Se ponen el casco por un Puerto Rico más seguro

La iniciativa es liderada por la arquitecta Astrid Díaz y sus estudiantes de arquitectura e ingeniería de la Universidad Politécnica y Universidad de Puerto Rico.

Con el fin de llevar esperanza a los hogares puertorriqueños a través del diseño y la construcción segura, la arquitecta Astrid Díaz constituyó -junto a sus estudiantes de arquitectura e ingeniería de la Universidad Politécnica y la Universidad de Puerto Rico- la brigada #CascoTime. 

“Entrar a cada casa y visitar las comunidades, nos permite demostrar la importancia de la construcción formal y lo valiosa que son las herramientas que les estamos proveyendo”, dijo la experta, quien se dedica a explicar la etapa del diseño, de los planos, tener permisos y la garantía que esto significa para su calidad de vida. 

Hasta el momento, el equipo ha impactado comunidades en Loíza, Toa Baja, Barceloneta y Florida mediante la repartición de 2 mil planos con detalles de construcción segura (cortesía de El Nuevo Día), dibujando planos en casos sencillos de reconstrucción, agua y comida.  

Según Díaz, el recorrido en Toa Baja “fue particular” pues es un pueblo que su historia lo ha llevado a asentarse alrededor de tres cuerpos de agua y hoy es víctima de ello. 

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"Desde sus orígenes en 1745 se le conoce como la "Cuidad bajo aguas", pues su suelo en la zona del casco está compuesto -mayormente- de sedimentos aluviales y barro. Desde siempre las casas se han edificado varios pies sobre el nivel de la calle, anticipando inundaciones. Al principio esto resultó, pues la Isla no estaba tan desarrollada y la lluvia percolaba fácilmente. Incluso, muchas casas tienen diques o barreras en metal para desviar el agua", reveló la arquitecta. Durante el paso de María, esas medidas no fueron suficiente, pues el agua sobrepasó los 4 pies y en algunas áreas llegó hasta los 8 pies, arrasando con todo el pueblo. 

"Toa Baja es uno de los diez pueblos con mayor población. Su reconstrucción en el casco urbano requiere un análisis específico a nivel macro que incluye urbanismo, tipología de estructuras y sus materiales, estudios hidrológicos y tomar en consideración el aspecto cultural. Hay que planificar para atender canalizaciones de cuerpos de agua, trabajar con sus correntías, posibles sistemas de bombeo y renovación de actividad comercial y residencial, aprovechando su historia como un activo", sostiene. 

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En cuanto a las comunidades aledañas al centro urbano, Díaz recomendó que se debe relocalizar fuera del área inundable o diseñar para mitigar y minimizar los daños por inundaciones, elevando el área vivible de la casa sobre el nivel mínimo de inundación que FEMA y la Junta de Planificación establecerán tras el ciclón.  

En su recorrido evaluativo la brigada dibujó planos conceptuales de los daños, “en especial de varias viviendas que podemos ayudar a arreglar sus techos y divisiones interiores, pues estructuralmente están estables", concluyó.