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Un vistazo a la decoración de la nueva tienda de Carolina Herrera en Nueva York

Hoy en día innovar en el estilo de una colección no es suficiente para comunicar que estamos invirtiendo en la marca y que estamos completamente comprometidos con la dirección y la construcción de una marca relevante", afirma Emilie Rubinfeld, presidente de la prestigiosa casa de modas Carolina Herrera. Por consiguiente, "la nueva tienda de Madison es la personificación de esta casa estadounidense y del universo general de Carolina Herrera".

En este espacio, “cada detalle ha sido minuciosamente seleccionado para aportar un nuevo lujo en la experiencia de marca a nivel mundial, sinónimo de Carolina Herrera”, abunda José Manuel Albesa, presidente de Puig Brands Market Operations. 

El viaje deL rediseño

Un edificio construido en 1925 por el arquitecto George F. Pelham, es la majestuosa sede de la tienda insignia de Carolina Herrera, en la esquina de la Avenida Madison y la calle 75 en Nueva York. 

La tienda de tres plantas abrió sus puertas por primera vez en el 2000, representando desde sus inicios la filosofía de la fundadora de la marca, creando y proyectando un cálido y acogedor ambiente en sus puntos de venta. 

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Aquí, Carolina Herrera presenta un nuevo concepto de “retail” de la mano del Director Creativo Wes Gordon. Asimismo, este lanzamiento señala una evolución en la estrategia global de Carolina Herrera bajo el nuevo liderato creativo.

En este viaje de rediseño y desarrollo, Wes Gordon ha colaborado con el arquitecto Andre Mellone (Studio Mellone) durante dos años para crear una experiencia audaz y alegre en una tienda única para Carolina Herrera y el paisaje de la avenida Madison. 

“Carolina Herrera siempre ha querido que la experiencia de compra en los puntos de venta de la marca evocara la calidez de un hogar”, apostilla Gordon. “Con esta filosofía queríamos que cualquier persona que cruzara las puertas de la tienda se sintiera inmediatamente bienvenido y acogido por una sensación de generosidad".

La renovación destaca la arquitectura original del edificio, inspirada por la perfecta simetría de la fachada de la calle 75, con una doble puerta central que da a la Avenida Madison como entrada adicional. 

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En la primera planta se pueden descubrir las propuestas “ready to wear” así como prendas de noche y accesorios. 

Protagonista central en este piso es una gran escalera circular que conduce al segundo piso, con nuevas piezas y una instalación dedicada a seleccionadas fragancias de la casa. Mientras que la tercera planta ofrece una experiencia todavía más íntima en un salón rodeado de ventanales. 

Además, con un sutil guiño a los icónicos topos en blanco y negro de la marca, el piso de las diferentes plantas incluye un mosaico de azulejos hexagonales en blanco y negro inspirado en la casa del artista Cy Twombly, uno de los artistas más fascinantes del siglo pasado, con una obra llena de idas y venidas entre la figuración y la abstracción. 

Por otro lado, con la colaboración de la interiorista Chiara de Rege. Gordon consigue recoger y crear piezas únicas de todo el mundo que aportan una majestuosidad elegante a la atmósfera del espacio, como por ejemplo, los elementos florales en cristal murano hechos a mano que se convierten en el marco perfecto para una experiencia personalizada de lujo en el 954 de la Avenida Madison.

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Detalles de suave tapizado en terciopelo se incorporan en flecos o lazos en grogén que complementan la espléndida arquitectura. El mobiliario se inspira en grandes referencias, introduciendo un encantador toque extravagante. 

Aparadores de metal y percheros con detalles en lágrima evocan interiores de tiendas de época. Piezas modernas del agrado de Egg Collective y Future Perfect completan este ecléctico mix que inspira jovialidad y descubrimiento. 

De paso, es con los muebles que Gordon realmente se entregó. No se prestó atención a la fidelidad a un estilo o período particular; la selección estuvo basada en una sola calificación esencial: Que fuera "bonita".

Los pasteles se funden con brillos puros; las piezas tapizadas hacen alarde de las borlas de la abuela y los contornos son geométricos y limpios.

Y, sí, los probadores, todos son únicos, cada uno con asientos y adornos de terciopelo en un color propio: rosa, turquesa, amarillo, azul, verde, azul marino. 

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Los toques decorativos incluyen una muestra de libros de arte, dos esferas de vidrio de Peter Bramhall en la mesa de café del segundo piso, un conjunto de copas de vidrio vintage en   azul Portieux Vallerysthal en un carrito de bar en el Penthouse, y flores en todo, como en los coloridos jarrones hechos por el esposo de Gordon, Paul Arnhold, un hábil soplador de vidrio.

“Todo lo que digo sobre la ropa es que Herrera es una marca anti-norma. Es color y belleza. No somos una casa minimalista. No somos 'greige'[una mezcla de gris y beige] Este espacio también debería reflejar eso”, dice Gordon. “Creo que hay una parte de cada diseñador de moda que secretamente quiere ser diseñador de interiores y viceversa”.

La renovación también presenta otros cambios en la fachada, la adición de toldos a rayas rojas y blancas y, más significativamente, una nueva entrada de doble puerta agregada en la calle 75, el lado más largo del edificio.