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Un vistazo al hotel TWA en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York

Su estructura neofuturista sigue sorprendiendo por su originalidad, con su techo alado y diseño abierto y fluido que evoca la sensación de volar. 

La terminal de la TWA -en el aeropuerto de JFK de Nueva York- significó un giro radical con respecto a lo que eran los aeropuertos hasta la década de los 60, considerados entonces oscuras cajas de zapatos. Y en realidad lo seguirían siendo hasta que el arquitecto Norman Foster diseñó el aeropuerto de Stansted de Londres en 1992, donde volvió a las raíces del transporte aéreo moderno y recupera la claridad de los primeros campos de aviación. 

Pero por muy moderno que resultase, el genial edificio del arquitecto  finlandés-americano Eero Saarinen acabó por sucumbir al paso del tiempo y cerró en 2001; su infraestructura quedó obsoleta para recibir a la nueva flota de aviones comerciales y la aerolínea que le dio su nombre quebró.

Sin embargo, un monumento histórico –así fue declarado en 1994– no podía quedar abandonado en el olvido y se ha rescatado como hotel, desde el mes de mayo cuando abrió sus puertas.

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Estilo retro 

El edificio original de 1962 sirve de vestíbulo y alberga seis restaurantes, ocho bares, tiendas y una piscina en la azotea, mientras que dos nuevas alas acogen las habitaciones. 

Los interiores actualizan el interiorismo sesentero con mobiliario del propio Saarinen, carteles retro de la TWA, teléfonos de rueda como los de antaño y vistas de las pistas de aterrizaje a través de ventanas que recorren todo el alto y están insonorizadas frente al atronador ruido del despegue de los aviones.

En el centro del hotel se encuentra el icónico TWA Flight Center de Saarinen, donde los restaurantes, bares y tiendas minoristas han tomado vuelo. Dos alas del hotel, diseñadas para reflejar y diferir del histórico Centro de Vuelo TWA, se ubican detrás del edificio histórico y contienen 512 habitaciones con vistas a las pistas de JFK y al Centro de Vuelo TWA. 

El corazón del hotel tiene 60,960 metros cuadrados con tiendas, restaurantes y bares. Además, tiene el  gimnasio de hotel más grande del mundo: con  3 mil metros cuadrados.

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Inspirado en el año 1962, cuando la emoción de la era de la jet electrificó el mundo, las habitaciones del TWA Hotel tienen vistas de las pistas de JFK y el histórico Centro de vuelo TWA. Se puede acceder a las 512 habitaciones ultra silenciosas diseñadas por la firma Stonehill Taylor a través de los icónicos tubos de vuelo de Saarinen, que se hicieron famosos en la película de 2002 Catch Me If You Can. 

El muro cortina de vidrio del Hotel TWA de Fabbrica, el segundo más grueso del mundo después del muro en la Embajada de los Estados Unidos en Londres, tiene siete paneles y un grosor de 4½ pulgadas para crear interiores ultra silenciosos. La clasificación de la Clase de Transmisión de Sonido (STC) de vidrio garantiza que las ventanas cancelan el ruido de la pista.

Inspirado en la piscina de borde infinito del Hotel du Cap-Eden-Roc en Cap d’Antibes, Francia, el lugar para nadar tiene una entrada a la playa y asientos bajo el agua, por no mencionar un brillante mosaico con el logotipo de TWA en los colores característicos de oro y rojo. Su plataforma de observación de 10 mil pies cuadrados se asienta en el horizonte de la bulliciosa Pista 4 Izquierda / 22 de JFK. 

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La piscina estará abierta los 365 días del año. Durante los veranos sofocantes será un oasis refrescante, mientras que en el invierno se convertirá en una piscina-cuzzi puesto que el agua se puede calentar hasta 100 grados. 

Naipes dorados, vajillas de plata, son solo algunos de los artículos que se exhiben en el Hotel TWA. Las exposiciones permitirán a los visitantes experimentar la era de los jets a través de artefactos auténticos, exhibiciones interactivas y narrativas personales.

Las exposiciones en evolución se centrarán inicialmente en dos temas principales: la historia de TWA, y el desarrollo de la terminal en JFK por parte de Saarinen. Los visitantes pueden explorar la colección del hotel de 440 piezas de uniformes TWA, 43 pósters de viajes TWA de David Klein, muebles vintage y artículos usados en cabina. 

Sobre el arquitecto

 _Esta es la obra póstuma de Eero Saarinen, maestro de la arquitectura moderna, completado luego de su fallecimiento repentino por una enfermedad cerebral. 

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_ La dirección de la obra la completó el entonces joven arquitecto Cesar Pelli para entonces recién ingresado al estudio de Saarinen a trabajar como asistente.

_ Saarinen había nacido en 1910 en Finlandia y emigró junto a sus padres, Eliel, arquitecto y su madre, diseñadora textil  a USA en 1923 donde estudió arquitectura en Yale y dio clases en la Academia de Arte Cranbrook donde trabajaba también junto a Charles y Ray Eames en el diseño de muebles,  que luego fueron clásicos de la firma Knoll.

– La plasticidad de sus formas, cubiertas con curvaturas dobles, grandes luces apoyadas en 4 pilares dobles, sumado a sus innovaciones tecnológicas -fue la primera terminal en contar con cintas transportadoras para entregar el equipaje, anuncios en altavoz para comunicar los vuelos y mangas para llegar al avión- convirtieron a la obra de Saarinen en un emblema de la explosión del tráfico aéreo.